


El Cóndor comenzó a plantar tamariscos, la alternativa que un exdelegado propuso para frenar el avance de la arena
Viedma12/09/2026






La Junta Vecinal de El Cóndor, vecinos de la villa marítima y personal de la Subsecretaría de El Cóndor y Costa Atlántica comenzaron con la plantación de tamariscos en un sector de la playa.
La primera intervención se realizó en inmediaciones de Wonka, con punto de encuentro entre el Parador Municipal de Deportes y Al Reparo. La iniciativa busca generar una barrera vegetal que contribuya a contener el desplazamiento de la arena provocado por los fuertes vientos característicos de la costa.


La actividad adquiere una importancia particular porque se desarrolla luego de numerosos debates sobre las acciones necesarias para evitar que la arena avance desde la playa hacia la avenida Costanera y las calles del balneario.
Durante los últimos años se ensayaron diferentes mecanismos y se confrontaron distintas miradas. Una de las principales discusiones estuvo relacionada con la decisión municipal de retirar el antiguo paredón costero para permitir que la arena pudiera “entrar y salir” de manera natural.
Frente a esa postura, integrantes de la nueva Junta Vecinal plantearon la posibilidad de reconstruir la estructura. En paralelo, comenzó a tomar fuerza una tercera alternativa: recuperar las cortinas de tamariscos que antiguamente se utilizaban para fijar la arena y reducir su llegada al sector urbano.
Una propuesta que había sido anticipada
En junio de este año, Noticias Río Negro publicó una entrevista realizada por FM DE LA COSTA a Raúl Mingo, quien fue delegado de El Cóndor entre 1993 y 1995. El exfuncionario defendió la plantación de tamariscos como una solución práctica para contener el avance de los médanos.
Mingo recordó que entre 1976 y 1978 trabajó en el área de Fijación de Dunas y Zonas Áridas del entonces Ministerio de Recursos Naturales. Según explicó, las cortinas formadas con esta especie ya habían dado buenos resultados en sectores costeros afectados por el movimiento permanente de la arena, entre ellos la zona del puerto de San Antonio Este.
Cuando posteriormente asumió como delegado municipal, trasladó aquella experiencia a El Cóndor y comenzó a plantar tamariscos desde el sector céntrico del balneario en dirección al Faro.
“Fuimos plantando arbolitos de tamariscos y se logró retener bastante”, recordó durante aquella entrevista.
De acuerdo con su relato, la vegetación permitió acumular arena debajo de las plantas hasta formar médanos de más de dos metros. Esas elevaciones funcionaban como reparo frente al viento y reducían la cantidad de material que alcanzaba la Costanera.

La discusión por la vista al mar
La continuidad de aquella experiencia encontró, sin embargo, la resistencia de algunos propietarios de viviendas ubicadas frente a la costa. Según Mingo, el crecimiento de los tamariscos y la formación de los médanos interferían con la vista al mar.
“Hubo mucha gente muy poderosa que se quejaba porque se levantaban a la mañana y no podían ver el mar desde su habitación”, afirmó el exdelegado.
Con el paso del tiempo, parte de aquellas forestaciones fueron retiradas y la arena volvió a desplazarse sin esa contención natural. El debate quedó entonces atravesado por dos intereses: conservar la vista directa hacia el mar o establecer barreras capaces de proteger la Costanera y las calles interiores.
La propuesta de los tamariscos reapareció este año cuando se profundizó la controversia por el derribo del paredón y los vecinos volvieron a reclamar una solución definitiva.
Una barrera vegetal y de bajo mantenimiento
Mingo sostuvo que la forestación podría concretarse a un costo reducido utilizando ejemplares que crecen de manera natural en las márgenes del canal principal de riego del IDEVI.
Explicó que allí pueden encontrarse tamariscos desarrollados, de hasta dos metros de altura, que podrían extraerse con sus raíces y trasladarse hasta la costa. Una vez enterrados a suficiente profundidad, aseguró, no requerirían un sistema permanente de riego.
“Hacés una cortina con eso y estás asegurado”, afirmó al describir el mecanismo que, según su experiencia, permitiría retener la arena.
La alternativa también había sido incluida entre las primeras propuestas de la nueva conducción de la Junta Vecinal. Poco después de ganar las elecciones, sus integrantes adelantaron que pretendían impulsar un plan de forestación para afrontar uno de los problemas históricos del balneario.
De la discusión a la intervención en la playa
La plantación iniciada ahora entre el Parador Municipal de Deportes y Al Reparo representa el primer paso concreto de aquella propuesta.
La tarea conjunta entre la Junta Vecinal, los residentes y la Subsecretaría de El Cóndor y Costa Atlántica permitirá evaluar cómo responden las plantas y qué capacidad tienen para fijar la arena en ese tramo de la costa.
También abre una nueva etapa dentro de una discusión que lleva años y que todavía no tiene una respuesta única. Mientras algunos sectores sostienen la necesidad de reconstruir el paredón y otros defienden el movimiento natural de la arena, la barrera vegetal aparece como una posibilidad intermedia que ya fue utilizada en décadas anteriores.
De este modo, los tamariscos vuelven a ocupar un lugar central en la búsqueda de una solución para impedir que cada temporal de viento convierta la Costanera y las calles de El Cóndor en una extensión de la playa.
FUENTE: Radio El Cóndor















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