Claudio Basso, el rionegrino que conquistó la televisión, sobrevivió a un brutal accidente y volvió a cantar

El artista nacido en Cipolletti recordó sus comienzos como trabajador del hospital y albañil, el salto a la fama tras ganar la primera edición de Operación Triunfo y el choque que le destrozó el rostro cuando atravesaba el mejor momento de su carrera. “Pensé que no iba a volver a cantar”, confesó.
Río Negro11/09/2026
CLAUDIO BASSO

El cantante rionegrino Claudio Basso volvió a repasar la extraordinaria historia que lo llevó desde Cipolletti hasta la cima de la televisión argentina y que, años después, lo enfrentó a una de las pruebas más difíciles de su vida: un brutal accidente automovilístico que le provocó múltiples fracturas en el rostro y puso en riesgo su visión y su carrera artística.

En una entrevista con Luis Novaresio para Infobae, el primer ganador argentino de Operación Triunfo recordó sus humildes comienzos en Río Negro, el impacto que tuvo el reality musical en su vida y el largo proceso que debió atravesar para recuperar su rostro, reeducar la voz y regresar a los escenarios.

“Claudio Basso es un hombre que soñó a pesar de la condición, a pesar del lugar, y que consiguió cumplir su sueño”, expresó el cipoleño al definirse.

CLAUDIO BASSO

Del hospital de Cipolletti a la televisión nacional

Antes de ser conocido en todo el país, Basso era un trabajador que debía multiplicar sus esfuerzos para sostener a sus dos hijos. Cumplía funciones en el depósito del hospital de Cipolletti mediante el Plan Trabajar y, cuando finalizaba esa jornada, realizaba diferentes oficios para completar sus ingresos.

“Era un laburante más. Estaba en el hospital de Cipolletti trabajando. Había que trabajar cuatro horas, yo trabajaba cinco y después salía a trabajar de lo que podía. Ya tenía dos hijos, así que había que llevarles de comer”, recordó.

También se desempeñó como albañil, plomero, gasista, elaborador de sándwiches y trabajador en fibra de vidrio. Para cumplir con todas sus obligaciones recorría diariamente más de 40 kilómetros en bicicleta.

Aunque su situación económica era complicada, nunca abandonó el sueño de dedicarse profesionalmente a la música. La posibilidad apareció en 2003, cuando se anunció que el formato español Operación Triunfo tendría su primera edición en la Argentina.

Como uno de los castings se realizaría en Neuquén, Basso cruzó desde Cipolletti y pasó la noche frente a Canal 7 para asegurarse uno de los primeros lugares en la audición. Allí fue seleccionado entre 782 aspirantes por el músico y entrenador vocal Rubén Goldín.

“Si no hubiese ido al casting a Neuquén, hubiera sido prácticamente imposible llegar a Buenos Aires”, reconoció.

La producción le pagó el pasaje para presentarse en la siguiente instancia, algo que para el rionegrino ya representaba una oportunidad impensada. Finalmente ingresó al programa y permaneció durante tres meses y medio dentro de la academia.

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El rionegrino que se convirtió en una figura nacional

Durante el aislamiento, Basso no alcanzaba a dimensionar el apoyo que recibía desde el exterior. Incluso estuvo cerca de abandonar el ciclo por la angustia que le provocaba permanecer alejado de sus hijos.

Todo cambió cuando Marley anunció que era el ganador de la primera edición argentina de Operación Triunfo. Su reacción fue intentar arrodillarse para agradecerle a Dios, consciente de que aquel resultado transformaría la vida de toda su familia.

“Era un sufrimiento constante estar en Cipolletti trabajando todos los días y que no me alcanzara para nada. Sabía que ganar el programa iba a cambiar la vida de mis hijos”, manifestó.

La fama llegó de manera inmediata. Poco después de salir del reality, ingresó a un supermercado de Vicente López y tuvo que regresar corriendo al hotel porque una multitud comenzó a rodearlo. También llegó a permanecer hasta doce horas consecutivas firmando autógrafos.

El fenómeno se extendió por todo el país. Basso grabó discos, recorrió radios, realizó presentaciones multitudinarias y comenzó a preparar una etapa internacional de su carrera, con actuaciones previstas en España, México y Estados Unidos.

El choque que le destrozó el rostro

El 17 de septiembre de 2006, cuando regresaba de una presentación y de una reunión vinculada con la producción de su tercer disco, la vida del cantante rionegrino volvió a cambiar de manera abrupta.

Basso conducía por la autopista, a pocos kilómetros del peaje de Rosario, cuando se encontró con entre 50 y 60 vacas sobre la calzada. No pudo esquivar a uno de los animales y el impacto provocó que el techo y el parante del vehículo se hundieran sobre el sector del conductor.

“El accidente fue todo en la cara: me borró la cara por completo, me molió los huesos y me borró la frente”, relató.

Tras el impacto, el automóvil volcó, atravesó acequias y un alambrado y terminó dentro de un campo, luego de desplazarse aproximadamente 60 metros con el techo contra el suelo. Basso viajaba junto con su representante y su pianista.

El músico quedó colgando del cinturón de seguridad dentro del vehículo. Su pianista permaneció a su lado mientras el representante corrió hasta la ruta para buscar ayuda. La ambulancia habría demorado alrededor de una hora y media debido a un paro que afectaba a los hospitales de Rosario.

Un desconocido al que considera su “ángel”

Entre los recuerdos de aquella noche, Basso destacó la aparición de un hombre de cabello y barba blanca que detuvo su camioneta y se ofreció a ayudar. El desconocido permaneció junto al cantante durante toda la noche y cuidó sus pertenencias y el dinero que llevaban después del espectáculo.

Al día siguiente, cuando llegó la hermana de su representante para autorizar una intervención quirúrgica urgente, el hombre ya no se encontraba en el lugar. Nunca pudieron identificarlo.

“Nunca supimos quién es, pero me estuvo cuidando toda la noche. Un angelito tiene que haber sido”, sostuvo el artista.

También recordó a Salvador, un portero del hospital que lo reconoció y comenzó a pedir desesperadamente que no lo dejaran morir. Según su relato, la intervención de ese trabajador permitió acelerar su traslado a terapia intensiva y la atención de emergencia.

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Un mes sin poder ver y el temor de perder la voz

El cipoleño fue sometido a sucesivas operaciones de reconstrucción ósea. Durante un mes permaneció sin visión y sin saber si volvería a ver. Al mismo tiempo, temía que las lesiones sufridas le impidieran cantar nuevamente.

“Lo primero que pensaba era que no iba a volver a cantar, seguro, porque no podía ni mover la boca”, confesó.

El momento en que recuperó parcialmente la visión quedó grabado en su memoria. La primera persona que distinguió fue su madre, parada frente a la ventana, a los pies de la cama del hospital.

Más traumático resultó reconocerse frente al espejo. El impacto había aplanado completamente su rostro y la inflamación era tan importante que, según describió, su cara llegó a tener prácticamente el ancho de sus hombros.

Las consecuencias del choque también paralizaron todos sus proyectos profesionales. Las giras internacionales que tenía previstas fueron canceladas y su carrera quedó interrumpida cuando atravesaba uno de sus momentos de mayor proyección.

La difícil tarea de aprender nuevamente a cantar

Recuperarse implicó mucho más que superar las operaciones. Basso tuvo que reeducar su voz, aprender nuevamente a modular y trabajar durante años para reconocerse al cantar.

En 2013 publicó su tercer disco, que llegó a ser nominado a los premios Gardel. Sin embargo, pese al reconocimiento, sentía que todavía no había conseguido reencontrarse con su identidad vocal.

“Yo quería cantar, pero no me escuchaba. Hoy puedo decir que sí, que me escucho, que me gusta mi voz y que puedo volver a conectar con el alma y emocionar al otro”, aseguró.

Actualmente trabaja junto con un cantante lírico para seguir fortaleciendo su técnica. Una reciente aparición junto a Migue Granados también le permitió comprobar que, pese al tiempo que permaneció alejado de los grandes medios, el cariño del público continúa intacto.

“La fama es puro ruido”

A más de dos décadas de su consagración televisiva, el artista rionegrino observa aquella experiencia desde otra perspectiva. Reconoció que en algunos momentos puede extrañar la exposición, pero aseguró que encontró cuestiones más importantes en su familia y sus hijos.

“La fama es puro ruido, es puro cuento”, afirmó, al recordar la aparición repentina de supuestos amigos y familiares después de su triunfo televisivo.

Su deseo, explicó, no es recuperar aquella vorágine, sino utilizar el afecto del público para ayudar a otras personas y continuar haciendo lo que considera su verdadera vocación.

“Me encantaría seguir cantando y seguir en los escenarios. Sé que nací para eso y que Dios me dio un don a través de mi voz. Me gustaría cantar toda mi vida, hasta el último día”, concluyó Basso en el reportaje publicado por Infobae.

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