


Tensión estructural alta: Río Negro pone a prueba su modelo en una paritaria reveladora
Opinión18/01/2026




La afirmación el salario estatal como variable de ajuste estructural podría representar una consigna de un sindicato combativo, pero interpretada en clave rionegrina es un dato central del esquema fiscal. El verano 2026 expone la fragilidad de un modelo político - económico que sufre la motosierra nacional (coyuntura), pero que cruje por sus inconsistencias estructurales. La comparación con Neuquén que objetiva la debilidad productiva propia. La recaudación para normalizar y fijar el régimen.
La negociación paritaria que se abrirá en Río Negro hacia fines de enero con los docentes (aún no hay convocatoria al resto de los gremios estatales) lo hará bajo una condición objetiva que rara vez se explicita con precisión: el sistema salarial provincial se encuentra hoy en una situación de tensión estructural alta. No es una caracterización política ni una consigna gremial. Es la clasificación que arroja el Índice Integral de Sustentabilidad Salarial (IISS - RN)1 al evaluar, con datos oficiales y métricas propias, la relación entre salarios públicos, mercado laboral privado y estructura económica.
El primer componente de esa tensión es el salario estatal. Tomando diciembre de 2023 como punto de partida —inicio del nuevo ciclo macroeconómico— y comparando con diciembre de 2025, el salario público rionegrino registra una brecha real negativa de entre 7% y 8% frente al IPC. Esa pérdida no responde a un mes aislado, sino a una secuencia prolongada de períodos sin recomposición plena. Enero de 2026 refuerza esa dinámica: con una inflación mensual del 2,8% y sin actualización salarial, el rezago vuelve a ampliarse.
El segundo dato es aún más contundente: la capacidad del salario para cubrir necesidades básicas. Con un salario testigo de $1.237.202 y una Canasta Básica Total (CBT) para una familia tipo de $1.308.713, el ingreso estatal cubre apenas el 95% del umbral de pobreza. Es decir: el salario público promedio en Río Negro se ubica por debajo de la línea de pobreza, incluso antes de considerar gastos extraordinarios como alquiler o endeudamiento.
Estos dos indicadores —brecha inflacionaria y cobertura de la CBT— explican por qué el IISS RN clasifica al salario público rionegrino como variable de ajuste estructural. No se trata solo de cuánto aumenta o deja de aumentar, sino del rol que cumple dentro del esquema fiscal y económico: absorber desequilibrios a costa del ingreso
real.
Pero la tensión no se explica solo por el salario público. El IISS RN2 incorpora un segundo componente clave: la capacidad del mercado laboral privado para compensar ese ajuste. Y allí los números vuelven a ser elocuentes. En Río Negro, el
salario promedio del Top 10 de ramas del empleo privado es de $2,09 millones, frente a un promedio patagónico de $3,96 millones. En términos relativos, el salario privado rionegrino equivale a apenas el 53% del promedio regional.

Fuente: SIPA / MTEySS — Elaboración DosNueveVeinte
A esto se suma la estructura del empleo: 63% del empleo privado registrado se concentra en sectores de baja complejidad, mientras que en provincias como Neuquén o Santa Cruz los sectores de mayor productividad explican más del 50% del empleo. El mercado privado rionegrino, lejos de amortiguar el ajuste del salario público, lo reproduce y amplifica.
Esta combinación —salario público rezagado y mercado privado débil— es lo que explica la clasificación de tensión estructural alta. No hay un sector que compense al otro. El ajuste que absorbe el salario estatal no encuentra respaldo en una economía privada dinámica, sino que se reproduce en un entramado productivo de baja productividad.
La comparación con Neuquén permite objetivar esta diferencia. Allí, los salarios estatales están indexados al IPC mediante acuerdos automáticos que en 2025 acumularon un 7,9% en el último trimestre, con ajustes trimestrales regulares.
Ese esquema no es solo una decisión paritaria: es posible porque existe un mercado privado con salarios significativamente más altos y una estructura productiva capaz de sostenerlos.
En Río Negro, en cambio, el gobernador Weretilneck plantea la discusión salarial explícitamente en función de la recaudación. En 2025, la recaudación provincial solo le ganó a la inflación en dos meses, mientras que en ocho de diez meses perdió o empató en términos reales, con una dinámica errática y sin tendencia de crecimiento sostenida.

NOTA METODOLÓGICA: La variación de recaudación m/m se calculó respecto del mes anterior según la tabla de recaudación 2025
de la Agencia de Recaudación Tributaria de Río Negro; los IPC mensuales son del IPC nacional de Argentina.
RESULTADO REAL (Interpretación simplificada)
Gana: recaudación crece más que precios → condición fiscal “menos restrictiva”.
Pierde: recaudación crece menos (o cae) frente a precios → condición fiscal restrictiva (ajuste) para salarios.
Atar la paritaria a esa variable no estabiliza salarios: institucionaliza la pérdida real recurrente.
La paritaria que se abre, entonces, no pone en juego solo porcentajes. Pone a prueba un modelo político-económico que, tras más de una década de vigencia, muestra límites claros: salarios públicos por debajo de la pobreza, un mercado privado incapaz de compensar y una recaudación insuficiente para normalizar el régimen salarial. El dato duro es elocuente. La discusión que sigue es si ese límite se asume como destino o se revisa como problema estructural.
FUENTE: LABORATORIO 2920




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