"En Río Negro, el poder político corrompe la justicia"
El Consejo de la Magistratura de Río Negro vuelve a ser escenario de una denuncia contra una camarista que, casualmente, sostiene una posición incómoda para el poder político de Juntos Somos Río Negro.
En nuestra provincia ya conocemos el mecanismo: cuando un juez o una jueza deja de ser funcional al partido del gobernador, su permanencia en el Poder Judicial entra en cuenta regresiva. Ya ocurrió con varios magistrados.
Uno de los casos más recientes fue el de Guerra Labayén, perseguido bajo el argumento de supuestos “atrasos”, como si no existieran demoras estructurales en prácticamente todos los juzgados de la provincia. Pero la verdad que pocos se animan a decir es otra: se metió con los intereses de la Fiscalía de Estado y de abogados poderosos.
Y eso, en Río Negro, se paga caro.
Guerra Labayén dejó al descubierto en una de sus sentencias el peligro de la cartelización y la concentración de juicios en manos de abogados vinculados a Juntos Somos Río Negro dentro de la empresa Horizonte. Abogados que, además, eran socios entre sí, rompiendo todos los paradigmas de la ética y la moral necesarios para el ejercicio de cualquier profesión.
Eso no se perdona en un sistema que pretende que la Justicia funcione como una escribanía del poder.
La denuncia contra la camarista roquense
Volviendo a la denuncia contra la camarista de Roca, la primera presentación fue impulsada por un abogado que es dueño de la única empresa que monopoliza los residuos patológicos en la provincia y, además, es funcionario provincial: representa al Estado en el Directorio del Banco Patagonia y mantiene una relación personal con un vocal del STJ.
La acusación se basó en una grabación de audiencia, una práctica totalmente prohibida por tratarse de audiencias confidenciales. Sin embargo, nadie lo sancionó por ese acto claramente desleal.
Esa denuncia no prosperó gracias al voto del Colegio de Abogados de Roca que, con el cambio de conducción, dejó de estar alineado con Juntos Somos Río Negro y actuó con independencia. También acompañaron otros consejeros que entendieron que no se puede perseguir a magistrados por no responder al poder de turno.
Ahora, como si hubiera quedado “sangre en el ojo”, aparece una nueva denuncia y, detrás de esta nueva presentación, está el mismo estudio jurídico.
Lo que no se investiga
Mientras se persigue a quienes no se alinean, nadie habla de otros casos verdaderamente graves.
Por ejemplo, la denuncia contra la Fiscal Jefe de Bariloche, impulsada por trabajadores y por el propio gremio. Sin embargo, como es protegida de Criado, todo indica que la van a salvar. Guarden este posteo: ya hay acuerdo politico para cubrirla.
También sería saludable que el vocal Apcarian empiece a explicar cuestiones mucho más profundas y millonarias en dólares.
Por ejemplo, cómo después del fallo B.E. c/ Banco Patagonia, donde en sus fundamentos puso un límite a la multa de hasta diez veces el daño producido, los montos de las sentencias contra el banco se redujeron de manera drástica.
¿Es casualidad que, luego de ese fallo, los hijos de un vocal del STJ pasen a ser abogados del banco?
Pero no es lo único que debería explicar Apcarian.
También tendría que dar cuenta de los llamados “concursos externos” que no pasan por el Consejo de la Magistratura y que terminan colocando a personal amigo del poder, previendo escenarios electorales futuros.
De paso, advierto que se está armando un enorme equipo en áreas de estadística, prensa y difusión que no solo informa lo que conviene, sino que reporta cómo incide cada decisión en el clima social, interfiriendo así en las sentencias de los jueces.
Actúan como si el STJ fuera el directorio de una empresa multinacional.
La Justicia no está para hacer marketing: está para ser independiente, austera y transparente.
Una discusión de fondo
En Río Negro no alcanza con cambiar al gobernador.
Hay que animarse también a cambiar un Poder Judicial que muchas veces deja de ser independiente para transformarse en una herramienta del poder político y económico.
Porque sin Justicia independiente, no hay democracia real.
(*) Legislador provincial de Río Negro