


(AUDIO) La Saladita: estiman que entre 400 y 500 millones de pesos se fueron de Viedma durante el fin de semana
Viedma22/10/2026






La polémica por la realización de la feria conocida como "La Saladita" en Viedma continúa generando repercusiones entre los comerciantes de la comarca. Esta vez fue el presidente de la Cámara de Comercio de Patagones, Daniel Jerez, quien se sumó a los cuestionamientos y estimó que durante el último fin de semana el evento pudo haber generado ventas por entre 400 y 500 millones de pesos, una importante cantidad de dinero que, según advirtió, en buena medida habría salido de la economía local.
En declaraciones a FM DE LA COSTA, el dirigente comercial confirmó que participó de la reunión convocada por la Cámara de Comercio de Viedma, encabezada por Eric Solís, luego de las fuertes críticas que despertó la instalación de numerosos puestos de venta, mayoritariamente provenientes de otras localidades.


Jerez indicó que del encuentro participaron alrededor de 60 comerciantes de distintos rubros y que se resolvió solicitar una reunión con las autoridades municipales para analizar las condiciones en las que podrán desarrollarse este tipo de actividades en el futuro.
"Se decidió hacer una reunión con el municipio, no por lo que pasó, sino por lo que va a pasar", explicó.
En ese sentido, señaló que la intención es mantener un encuentro con el intendente de Viedma, Marcos Castro, y que también surgió la posibilidad de incorporar a las conversaciones al jefe comunal de Patagones, Ricardo Marino.
"Se fueron entre 400 y 500 millones de pesos"
Uno de los aspectos más contundentes de la entrevista estuvo relacionado con el volumen económico que habría movilizado la feria.
Jerez sostuvo que, aunque todavía no existen cifras oficiales conocidas sobre la facturación, su estimación es que las ventas alcanzaron valores extraordinarios para un evento de pocos días.
"Yo estimo que ahí ha habido una facturación de 400, 500 millones de pesos", afirmó.
El dirigente aclaró que se trata de un cálculo personal y no de información respaldada por un relevamiento oficial.
Para fundamentar su apreciación, mencionó la importante concurrencia de público y los montos que, según versiones conocidas durante la reunión, se habrían cobrado por la instalación de algunos puestos.
"Fijate, hablaban de que fueron tres, cuatro o cinco mil personas. No tengo idea. Hacé un numerito", expresó.
También reconoció que desconoce cuánto dinero ingresó efectivamente a las arcas municipales y cuánto percibió el club Sol de Mayo por facilitar sus instalaciones.
"Calculo que la Municipalidad de Viedma tendrá que decir: 'Bueno, esta feria aportó tanto, el club Sol de Mayo cobró tanto'. No se sabe, y habrá habido feriantes locales, posiblemente sí, pero el grueso vino de afuera", manifestó.
En ese contexto, planteó la necesidad de conocer qué porcentaje del movimiento económico permaneció en la ciudad y cuánto terminó en manos de comerciantes provenientes de otros puntos del país.
Competencia desigual y costos que los feriantes no afrontarían
Jerez remarcó que el principal inconveniente no es la existencia de ferias comerciales, sino las diferencias entre las obligaciones que deben cumplir los negocios establecidos y las condiciones en las que operan los vendedores itinerantes.
"La Cámara de Comercio está defendiendo una posición donde el que abre la puerta de un negocio sabe de qué hablo. Tenés sueldos, alquileres, cargas sociales, luz, hay un montón de gastos", explicó.
También destacó las diferencias de escala comercial.
"Nosotros trabajamos a una escala local que es chica. Esta gente viene con una escala inmensa y con mercadería arriba de un camión", sostuvo.
Según su interpretación, los vendedores que participan de estas ferias adquieren grandes volúmenes de mercadería, lo que les permite ofrecer precios difíciles de igualar para los comercios tradicionales.
De todos modos, reconoció que los consumidores tienen motivos para aprovechar esas oportunidades.
"Uno se pone del lado del consumidor y el consumidor tiene razón, va a comprar", admitió.
Sin embargo, advirtió que el debate debe contemplar las consecuencias que estas prácticas pueden tener sobre la actividad económica y el empleo local.
"Después nos quejamos de los talleres clandestinos, nos quejamos de la venta en negro. Hay un montón de cosas para evaluar", expresó, sin afirmar que esas irregularidades se hayan comprobado en la feria realizada en Viedma.
El reclamo por los impuestos y controles municipales
Otro de los puntos centrales fue el tratamiento tributario de los vendedores que llegaron desde otras localidades.
Jerez explicó que los distribuidores comerciales que ingresan mercadería a Viedma deben afrontar un tributo que, según indicó, equivale al 1,20% del valor de los productos introducidos.
"Nosotros, cuando vamos a Viedma, pagamos el 1,20% de introducción de mercadería. Cuando voy con mi distribuidora, cuando ingresan los camiones, todo el mundo paga introducción en la caminera de Viedma", señaló.
Frente a esa situación, planteó interrogantes sobre las obligaciones que debieron cumplir los participantes de La Saladita.
Consultado sobre si los feriantes habían abonado ese tributo, respondió: "No sé, porque nadie sabe nada".
Por ese motivo, consideró fundamental que el municipio informe cuánto se tributó, qué controles se realizaron y cuál fue el movimiento económico declarado.
"Yo calculo que de la reunión que tengan con las autoridades saldrá cuánto pagaron, qué se tributó, cuánto facturaron", indicó.
Incluso admitió que una explicación oficial podría modificar las conclusiones iniciales de los comerciantes.
"Posiblemente nos tapen la boca y digan: 'Sí, el municipio recaudó 50 millones de pesos'. Y bueno, listo, violín en bolsa y habrá que seguir buscándole la manera", graficó.
"La Cámara no tiene que ser la culpable"
El presidente de la entidad maragata también cuestionó que parte de las críticas se concentren personalmente en Eric Solís, titular de la Cámara de Comercio de Viedma.
"Solís no es Solís, es la Cámara de Comercio que representa a 280 comercios de Viedma", remarcó.
A su entender, responsabilizar a los representantes comerciales por eventuales restricciones a las ferias significa desviar la atención de quienes tienen la facultad de establecer las reglas.
"Si la feria no puede volver a abrir, que no sea culpa de la Cámara de Comercio. Puede ser culpa de un sistema, culpa de los impuestos, pero no de la Cámara de Comercio", sostuvo.
Y agregó: "La determinación no la tiene que tomar la Cámara de Comercio, el municipio tiene que tomar parte".
Jerez también trasladó el debate a Carmen de Patagones, donde aseguró que viene proponiendo un mayor ordenamiento de las ferias locales.
"La Cámara no está en contra de la feria", aclaró, aunque cuestionó la falta de información sobre la procedencia de los vendedores y los productos comercializados.
"En la feria de Patagones no saben quién está, quién no está, no hay un censo, no se sabe quién vende, quién no vende, de dónde vienen", afirmó.
La preocupación por una posible nueva edición
Finalmente, Jerez advirtió que durante el encuentro de comerciantes se mencionó la posibilidad de que La Saladita regrese a Viedma el próximo mes.
Esa perspectiva incrementó la preocupación del sector y reforzó el pedido de una intervención municipal antes de que se autoricen nuevas ediciones.
"Es dinero que se va de la localidad, gente que perderá su trabajo, porque ahora dijeron que el mes que viene vuelven", manifestó.
Para el dirigente, la solución debe pasar por reglas claras, controles y condiciones de competencia que contemplen tanto a los comerciantes establecidos como a quienes participan de actividades feriales.
La expectativa quedó puesta en la reunión que la Cámara de Comercio de Viedma buscará mantener con las autoridades municipales, de la que podrían surgir precisiones sobre la recaudación del evento y los criterios que se aplicarán en futuras autorizaciones.






























