


A un paso del desastre total: la explosión en Viedma que le costó la vida a un trabajador pudo terminar en una catástrofe infantil masiva
Viedma04/08/2026






La explosión que provocó heridas fatales al trabajador municipal Pablo Cifuentes estuvo a minutos de convertirse en una catástrofe de una dimensión todavía mayor. Cuando se produjo la detonación en el Albergue Municipal de Viedma, alrededor de 50 niños que se hospedaban en el establecimiento acababan de retirarse para participar de una actividad deportiva.


El grupo había dejado las instalaciones pocos minutos antes y se había trasladado al gimnasio municipal Cayetano Arias. Esa circunstancia evitó que los menores quedaran expuestos a la onda expansiva, los desprendimientos y el riesgo de derrumbe que provocó el estallido.
El hecho ocurrió durante la mañana del 11 de julio en el edificio situado sobre la Costanera Norte. La explosión se registró en el sector de mantenimiento y causó graves daños en la estructura. Cifuentes sufrió severas heridas y permaneció internado durante más de tres semanas en el hospital Artémides Zatti, donde finalmente falleció.
La presencia del contingente infantil aparece ahora como uno de los datos más estremecedores de la investigación. Una modificación mínima en los horarios podría haber colocado a unos 50 chicos dentro del inmueble al momento de la detonación.
De acuerdo con la reconstrucción incorporada al expediente, los menores se encontraban alojados en el predio y habían desocupado sus habitaciones para dirigirse al gimnasio. Si la explosión se hubiese producido algunos minutos antes, la onda expansiva podría haberlos alcanzado dentro del establecimiento.
Una pérdida de gas, principal hipótesis
La investigación se encuentra a cargo del fiscal Francisco Marano, quien trabaja con los informes técnicos elaborados por los peritos de Bomberos para establecer el origen del siniestro y determinar eventuales responsabilidades.
La principal hipótesis indica que se produjo una pérdida en el sector donde se manipulaban las garrafas que abastecían de gas al edificio. El combustible se habría acumulado en el ambiente hasta entrar en contacto con una fuente de ignición, como una chispa o el encendido de un artefacto.
En ese momento, Cifuentes se encontraba realizando el recambio de los tubos utilizados para calefaccionar las instalaciones. La violenta detonación le ocasionó las lesiones que semanas más tarde derivaron en su fallecimiento.
La Justicia analiza las condiciones de seguridad
Tras la muerte del trabajador, la investigación busca determinar si las instalaciones cumplían con las normas de seguridad e higiene y si existieron fallas, omisiones o negligencias que contribuyeron al hecho.
La Fiscalía requirió al Municipio de Viedma los planos y antecedentes técnicos de la instalación de gas, los registros de inspecciones y mantenimiento y la documentación vinculada con la provisión y el estado de las garrafas.
También solicitó información para establecer si el edificio contaba con la habilitación correspondiente para recibir contingentes numerosos —especialmente delegaciones infantiles— y quiénes tenían bajo su responsabilidad la supervisión y el mantenimiento del establecimiento.
Mientras Viedma despide con dolor a Pablo Cifuentes, la Justicia intenta reconstruir cómo se produjo la explosión y en qué condiciones funcionaba el albergue. La investigación deberá esclarecer una tragedia que dejó una víctima fatal, pero que pudo haber alcanzado a unos 50 niños y transformarse en una de las peores catástrofes de la región.

































