


(AUDIO Y VIDEOS) La apasionante historia de la llegada de la familia Otero a la zona de Viedma
26/04/2026




El Concejo Deliberante de Viedma fue sede de un acto en homenaje a la familia Otero, cuyos integrantes se encuentran entre los primeros colonos asentados en la región a sólo dos años de la fundación de la ciudad.
Susana Otero, descendiente directa y responsable de una investigación histórica sobre el tema, presentó un trabajo audiovisual que reconstruye el arribo y la supervivencia de sus antepasados en la Patagonia del siglo XVIII.
En diálogo con FM DE LA COSTA, la investigadora relató que la familia llegó en 1781 como parte del quinto contingente de pobladores españoles. En esa línea, detalló que "Ángel Otero vino con su esposa María Bagallo y dos hijos; una nena nació en el camino y falleció en el barco antes de llegar". A los pocos meses del desembarco, una gran inundación en la margen sur obligó a los colonos a trasladarse temporalmente a Carmen de Patagones.
Durante las primeras décadas, los pioneros debieron enfrentar condiciones extremas y el incumplimiento de los recursos prometidos por la Corona Española para fomentar la colonización. Otero indicó que los inmigrantes arribaron bajo la promesa de recibir tierras, herramientas y animales, pero afirmó que "ellos vinieron engañados, nada de eso se cumplió; las tierras fueron entregadas recién 21 años después".
Ante la falta de infraestructura inicial, las familias recurrieron a las cuevas locales para refugiarse mientras intentaban desarrollar la agricultura en un entorno desconocido.
La descendiente manifestó que los colonos cruzaban el río durante el día para cultivar y regresaban a la margen norte por seguridad, ya que "del lado sur no había nada y tenían miedo" de los conflictos con los pueblos originarios.
Fue recién en 1802 cuando la administración otorgó formalmente las parcelas a las seis familias fundadoras, entre las que figuraban los Otero junto a los apellidos Fernández, García, Gómez, Velázquez y Ureña.
Respecto al crecimiento de la estirpe en la comarca, la entrevistada detalló que Ángel Otero tuvo ocho hijos que luego conformaron familias numerosas, dando inicio a una descendencia que se multiplicó a lo largo de los siglos.
La elaboración del material documental demandó seis meses de investigación y el cruce de datos en museos, registros civiles y archivos parroquiales para validar la genealogía. Otero destacó el apoyo del Museo Emma Nozzi y de la iglesia de los mormones para obtener actas precisas y concluyó que "es importante porque debemos honrar a nuestros antepasados; tenían un poder de resiliencia enorme porque han afrontado muchas vicisitudes".






























