En un fallo que generó gran impacto en la ciudad, la Justicia absolvió de pena a un joven que mató de dos balazos y enterró a su amigo, Roberto Carlos Pietrini. La resolución se dictó durante un juicio abreviado en el que se determinó que el acusado, quien acaba de cumplir 18 años, cometió el crimen cuando aún era menor de edad y actuó bajo la figura de exceso de legítima defensa.
El desenlace fatal se produjo la mañana del 1 de febrero de 2025 en un terreno del barrio Parque Independencia de Viedma, luego de que ambos jóvenes compartieran una noche de consumo de alcohol, marihuana y cocaína.
De acuerdo con la reconstrucción presentada por la fiscal Yanina Estela Passarelli, Pietrini intentó dispararle al acusado con un arma calibre 32, pero el proyectil no salió. Ante esta agresión, el imputado le dio una trompada, le arrebató la pistola y efectuó dos disparos mortales que impactaron en la cabeza y el tórax de la víctima. Tras el ataque, el joven se quedó junto al cuerpo, se durmió y, tiempo después, lo enterró.
El caso dio un giro decisivo y sorpresivo meses más tarde, cuando el propio homicida, acompañado por su abogado defensor, se presentó en la sede fiscal para confesar lo ocurrido. Este testimonio fue fundamental, ya que nadie buscaba a Pietrini y no existía ninguna denuncia formal por su desaparición.
Gracias a su relato, el 26 de junio del año pasado se allanó el lugar y se encontró el cadáver, cuya autopsia confirmó que la mecánica de la muerte coincidía exactamente con la confesión.
Durante la audiencia judicial, presidida por el juez Marcelo Chironi, tanto la fiscalía como la defensa, representada por Juan Álvarez Costa, acordaron declarar la responsabilidad penal del joven por el delito de "homicidio agravado por el uso de arma de fuego, en exceso de legítima defensa", pero aplicando la absolución de pena amparada en la Ley 2278 de minoridad.
La fiscal Passarelli justificó esta decisión argumentando: "No desmerecemos la gravedad del hecho, pero valoramos el develamiento que hizo el propio imputado, ya que sin su aporte el caso podría haber quedado impune". Su abogado defensor también subrayó que "si hubiera guardado silencio, esto nunca habría salido a la luz".
El expediente judicial también dejó al descubierto el duro contexto del victimario, marcado por una profunda vulnerabilidad social, ausencia de sus padres y constantes intervenciones de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF) desde el año 2012, lo que derivó en un trastorno por consumo y estrés postraumático. Actualmente, el joven se encuentra en proceso de recuperación, retomó la escuela, volvió a vivir con su madre y asiste a actividades deportivas.
Al concluir la audiencia y dictar la sentencia que le permitió recuperar su libertad sin la tobillera electrónica, el juez Chironi se dirigió directamente al joven con una severa advertencia para su futuro como adulto: "Con la sentencia que voy a dictar este tema va a estar resuelto para vos. Pero hoy tenés 18 años (...) La vida es tuya y vos decidís. De aquí en adelante las consecuencias van a ser necesariamente feas e innecesarias para vos", recordándole que ante cualquier nuevo delito, cumplirá su condena en un recinto penitenciario mayor.






































