
En la mañana de este viernes, la capital provincial vivió un momento de profundo rescate histórico. El intendente Marcos Castro, acompañado por concejales y referentes locales, encabezó el acto de entrega de una placa de reconocimiento a la Farmacia Guidi, un comercio que, con cuatro generaciones al frente, se ha transformado en un "signo identitario" de la ciudad.
Un siglo de historia en una esquina
Ubicada en la intersección de las calles San Martín y Saavedra, la farmacia no es solo un comercio, sino un testigo vivo del crecimiento de Viedma. Durante el acto, se destacó que el local cuenta con más de un siglo de permanencia en el lugar, la misma edad que los olivos que aún brindan sombra en su vereda.
Ricardo Carlovich, encargado de la introducción histórica, señaló que en esas paredes se respira la historia de Río Negro. Según relató, en ese mismo sitio se compuso el Himno a Río Negro y fue lugar de encuentro de figuras trascendentales como don Galo Martínez y la familia Castello. "Estas paredes transpiran nuestra historia", afirmó Carlovich ante los presentes.

El vínculo con el "Santo" y la evolución de la medicina
Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue el recuerdo de la relación de la farmacia con Artémides Zatti. Héctor Guidi rememoró anécdotas de su infancia, contando cómo el "enfermero de los pobres" solía dejar su bicicleta apoyada en el cordón para entrar a charlar con su padre y pedir medicamentos "fiado" para quienes más lo necesitaban.
Asimismo, se puso en valor el rol de la farmacia en épocas críticas, como los años previos a la aparición de los antibióticos en 1939. Héctor Guidi recordó cómo su padre aplicaba penicilina y estreptomicina para combatir la tuberculosis, actuando no solo como profesional de la salud, sino también como un "consejero espiritual" para los vecinos.





































