(AUDIO Y REEL) La Industrial de Viedma abrió sus puertas para mostrar el talento de sus estudiantes
Una cinta transportadora que clasifica piezas por color, una grúa que reproduce movimientos reales, un videojuego para conocer los talleres y dispositivos que permiten visualizar las vibraciones del sonido forman parte de la Expo Técnica 2026 que se realizó este miércoles en la Escuela Industrial de Viedma.
Con los propios alumnos a cargo de explicar sus proyectos, el Centro de Educación Técnica N° 6 abrió sus puertas para compartir con familias, estudiantes de otros establecimientos y vecinos los conocimientos que se trabajan durante el año en las aulas y los talleres.
La apertura coincidió con la celebración de los 60 años de la institución e incluyó un recorrido por su historia y una presentación de la Filarmónica de Río Negro en el auditorio renovado de la escuela.
Durante la recorrida del móvil de FM DE LA COSTA por la exposición, Ivana y Sofía, estudiantes de sexto año, explicaron que la propuesta permite conocer desde adentro la formación técnica. “Mostramos lo que hacemos dentro de la escuela”, resumió Ivana, quien destacó que la convocatoria también alcanza a chicos de sexto y séptimo grado que están por elegir dónde cursar la secundaria.
Según contó, las exposiciones tienen un papel importante en esa decisión: algunos de sus compañeros se interesaron por ingresar a la Industrial después de visitar la muestra y descubrir que podían aprender a programar juegos o trabajar con robots.
Uno de los proyectos que recibe a los visitantes es el cartel luminoso de la Expo Técnica, con luces rojas y azules. Ivana participó en su reconstrucción y explicó que el trabajo surgió a partir de las dificultades que presentaba una versión anterior, especialmente cuando había que modificar el año de la exposición.
La tarea incluyó retirar y revisar componentes, cuidar las conexiones y volver a armar el dispositivo. Detrás del cartel terminado hubo un proceso que demandó tiempo, precisión y conocimientos de electrónica.
Sofía, por su parte, presentó un desarrollo que aplica contenidos de automatización a una tarea concreta. “El mío es una cinta transportadora automatizada con sistema de clasificación de piezas según su color”, explicó.
El proyecto surgió como una de las alternativas de evaluación de una materia de sexto año. La estudiante eligió desarrollar un trabajo práctico que pudiera presentar en la Expo y logró completar el sistema para mostrar su funcionamiento ante los visitantes.
Las dos alumnas también participaron en la construcción de una maqueta de grúa funcional, capaz de realizar movimientos verticales y transversales a través de sus brazos y rieles.
Sofía estimó que, en su caso, la realización demandó aproximadamente 110 horas de trabajo. El equipo estuvo integrado por ocho estudiantes y la distribución de tareas fue fundamental para poder completar el proyecto.
La informática también tiene su espacio en la exposición. Naiara y Lucas, de quinto año, explicaron el desarrollo de un videojuego pensado para mostrar la escuela y acercar sus talleres a quienes todavía no conocen la institución.
El trabajo fue realizado en el marco de Prácticas Profesionalizantes. Según contaron, en años anteriores habían presentado tableros eléctricos didácticos y esta vez decidieron avanzar con una propuesta vinculada con la programación.
La idea es que los futuros ingresantes puedan conocer aspectos de la formación técnica mediante una experiencia interactiva. En esta primera etapa desarrollaron el sector relacionado con tendido de línea, con la intención de incorporar nuevos espacios. “La idea es expandirlo para que pueda haber varios talleres”, explicaron.
Entre las propuestas también se encuentran el auto eléctrico del Desafío Eco YPF, una maqueta del puente Ferrocarretero que une Viedma con Carmen de Patagones y stands de Tren Patagónico y Aguas Rionegrinas con proyectos en los que intervienen estudiantes.
Otra de las demostraciones permite observar las vibraciones producidas por la voz. Alumnos de quinto año presentaron un micrófono óptico construido con elementos como una lata, un globo, un pequeño espejo y un puntero láser.
“El sonido no se ve, pero vibra”, explicaron. Cuando una persona habla, la membrana del dispositivo se mueve y esa vibración modifica el reflejo del láser, generando un efecto visible sobre una superficie. La experiencia está acompañada por la consigna “Descubriendo lo invisible a través de la luz”.
La recorrida incluye además trabajos de soldadura, una parrilla portátil tipo chulengo y una maqueta que demuestra el aprovechamiento de la energía solar para iluminar pequeñas construcciones. En cada puesto, los estudiantes explican qué hicieron, cómo funciona y qué conocimientos necesitaron para concretarlo.