Viedma se adelantó: la Legislatura avanzó con la regulación provincial de los monopatines eléctricos
La Legislatura de Río Negro aprobó en primera vuelta un proyecto para regular la circulación de monopatines eléctricos y otros vehículos de movilidad personal en toda la provincia, una discusión que en Viedma ya tuvo su capítulo propio: semanas atrás, el Concejo Deliberante sancionó una ordenanza específica para ordenar su utilización en la capital rionegrina.
La iniciativa provincial, impulsada por el legislador Javier Acevedo, de CC-ARI Cambiemos, consiguió un ajustado respaldo de 20 votos a favor y 16 en contra. De esta manera superó la primera vuelta, aunque todavía deberá regresar al recinto para completar el trámite legislativo.
El proyecto pretende establecer reglas para monopatines eléctricos, Segway, monociclos y otros vehículos de movilidad personal cuya presencia viene creciendo en las calles de distintas ciudades.
Entre sus principales disposiciones establece una edad mínima de 16 años para conducirlos, la utilización de elementos reflectivos y dispositivos sonoros y límites de velocidad. El máximo previsto es de 10 kilómetros por hora en zonas de alta densidad urbana y de 30 kilómetros por hora en calles urbanas.
También determina que estos vehículos podrán desplazarse por ciclovías, bicisendas y calles urbanas, mientras que quedará restringida su circulación por rutas nacionales y provinciales, autopistas, veredas, plazas, sectores exclusivamente peatonales y túneles.
Viedma ya había avanzado
Uno de los datos destacados durante el debate en la Legislatura fue precisamente el antecedente de Viedma.
A comienzos de septiembre, el Concejo Deliberante capitalino sancionó por mayoría una ordenanza impulsada por Lorena Alan y Julián Algañaras, del bloque Vamos con Todos, destinada a establecer reglas para los vehículos de movilidad personal eléctrica. La única oposición provino de la bancada libertaria.
La normativa viedmense establece una edad mínima de 16 años, velocidad máxima de 30 kilómetros por hora, uso obligatorio de casco, sistema de frenos en condiciones y luces delanteras blancas y traseras rojas.
Además, permite únicamente un ocupante por unidad, prohíbe transportar cargas y contempla la utilización de ciclovías y bicisendas. También establece pautas para el estacionamiento y exige contar con un seguro de responsabilidad civil frente a posibles daños a terceros.
Algañaras había explicado a FM DE LA COSTA que la intención era brindar herramientas concretas para ordenar una modalidad de transporte que creció rápidamente en Viedma y que hasta entonces carecía de una regulación específica.
El concejal también había aclarado que la ordenanza no contempla el cobro de tasas por utilizar monopatines y que queda prohibida su circulación por rutas provinciales o nacionales.
El antecedente viedmense apareció en el debate provincial
La experiencia de la capital rionegrina fue mencionada expresamente por Acevedo al defender su proyecto en la Legislatura.
El legislador reconoció la reciente ordenanza impulsada por Alan y Algañaras, aunque sostuvo que resulta necesario contar además con un marco provincial que posteriormente pueda ser adaptado por cada municipio.
Ese punto, justamente, abrió una de las principales discusiones durante el tratamiento legislativo: hasta dónde puede avanzar la Provincia en una materia vinculada directamente con el ordenamiento del tránsito dentro de las ciudades.
La legisladora Yolanda Mansilla acompañó el proyecto, aunque planteó reparos respecto de las facultades municipales y señaló que son las comunas las que ejercen el poder de policía para organizar el tránsito dentro de sus jurisdicciones.
También pidió precisiones respecto del Registro Provincial de Vehículos de Movilidad Personal contemplado en la iniciativa y sobre el carácter obligatorio o voluntario de una eventual inscripción.
Más crítica fue la postura del legislador José Luis Berros, de Vamos con Todos, quien votó en contra y sostuvo que la regulación corresponde esencialmente a los municipios.
Berros utilizó justamente el caso de Viedma para fundamentar su posición y recordó que concejales de su espacio político ya habían impulsado y conseguido aprobar una regulación local.
Desde ese sector interpretaron que avanzar con una regulación provincial sobre cuestiones que hacen al tránsito dentro de cada ciudad podría afectar la autonomía municipal.
Una discusión que recién comienza
Pese a las diferencias, el proyecto provincial consiguió superar su primera prueba por apenas cuatro votos de diferencia.
Ahora deberá atravesar una segunda vuelta antes de convertirse definitivamente en ley.
Mientras esa discusión continúa en la Legislatura, Viedma ya cuenta con su propia regulación, con requisitos concretos sobre edad, velocidad, casco, luces, frenos, seguro, lugares habilitados para circular y condiciones de estacionamiento.
La capital provincial quedó así como uno de los antecedentes utilizados en el debate rionegrino sobre cómo incorporar los monopatines eléctricos y las nuevas formas de movilidad al tránsito cotidiano sin dejar un vacío normativo.