Río Negro03/09/2026

Tragedia del Cerro Ventana: el recuerdo de las nueve víctimas del peor desastre de montaña

El 1 de septiembre de 2002, una avalancha en las afueras de Bariloche se cobró la vida de nueve estudiantes del profesorado de Educación Física de la Universidad Nacional del Comahue. El peor desastre del andinismo argentino transformó las aulas, los protocolos de seguridad y la legislación de montaña del país
Cada inicio de septiembre, el frío de San Carlos de Bariloche trae consigo un silencio de respeto. Pasaron ya 24 años desde aquella tarde soleada que terminó en una de las mayores catástrofes civiles de la región: la avalancha del Cerro Ventana, un hecho que caló hondo en la comunidad académica, civil y judicial de la Patagonia.

Una clase práctica que terminó en catástrofe

Aquel domingo 1 de septiembre de 2002, un contingente de 15 alumnos de primer año de la carrera de Educación Física del Centro Regional Universitario Bariloche (CRUB) —perteneciente a la Universidad Nacional del Comahue— ascendió al Cerro Ventana para realizar una práctica de descenso en montaña. El grupo caminaba bajo la dirección del reconocido montañista y docente Andrés "Andi" Lamuniere.
Alrededor de las 17:00 horas, mientras transitaban por un cañadón de la cara este del cerro, el terreno cedió. El peso acumulado del grupo sobre el manto blanco fracturó una placa de nieve húmeda y pesada. La avalancha arrastró violentamente a los jóvenes a lo largo de 300 metros, sepultándolos bajo toneladas de nieve y piedras.

La dolorosa búsqueda y el milagro entre las rocas

El operativo de rescate inmediato conmovió al país. Seis personas lograron sobrevivir, algunas de ellas con heridas graves. Entre los milagros de la jornada se recuerda el de Liliana Alonso, rescatada con vida tras pasar seis horas sepultada en condiciones extremas.
Sin embargo, el saldo fatal fue devastador. Nueve estudiantes perdieron la vida: Mario Tapia, Antonio Díaz, Adrián Mercado, Oscar Fabricio Vaccari, María Gimena López, Gimena Solange Padín, Martín Lemos, Paolo Machello y Roberto Monteros. Las dificultades climáticas posteriores fueron tales que el cuerpo de la última víctima, Gimena Padín, recién pudo ser recuperado dos meses después de la tragedia.

Un fallo judicial histórico

El caso no tardó en llegar a los tribunales federales, donde se analizó la responsabilidad técnica del docente a cargo. En mayo de 2005, la Justicia Federal dictó una sentencia ejemplar: Andrés Lamuniere fue condenado a tres años de prisión en suspenso y diez años de inhabilitación para ejercer como guía o docente de montaña, tras ser encontrado culpable del delito de homicidio culposo agravado.
Las pericias técnicas determinaron que el guía había violado el "deber de cuidado" al transitar con un grupo numeroso por una zona inestable y con un riesgo evidente de desprendimiento, sentando un fuerte precedente para la actividad del andinismo en Argentina.

El legado: un cambio radical en la seguridad

Más allá del dolor, la tragedia del Cerro Ventana obligó a un replanteo absoluto de cómo se enseña y se practica la montaña en el ámbito educativo nacional. La Universidad del Comahue reformuló por completo sus protocolos de prevención y salidas de campo.
Hoy, más de dos décadas después, los nombres de los nueve jóvenes siguen grabados en el aula mayor del CRUB y en un memorial al pie de la montaña. Su recuerdo no solo permanece vivo en sus familiares y sobrevivientes, sino en cada expedición que, gracias a las lecciones de aquella tarde, hoy sale a la montaña con mayores márgenes de seguridad.