Río Negro20/08/2026

Alerta por la histórica estación O’Connor: denuncian que comenzaron a desmantelar sus viviendas

Una campaña difundida en las últimas horas encendió la alarma por el futuro de la estación ferroviaria Vicealmirante Eduardo O’Connor, ubicada en el departamento Adolfo Alsina, a unos 70 kilómetros de Viedma.

Según la denuncia, comenzaron a desmantelarse los techos de las viviendas históricas que conformaban el antiguo barrio ferroviario. Frente a esta situación, se pidió apoyo y difusión para detener las intervenciones y preservar las construcciones que todavía permanecen en pie.

“Salvemos la estación Vicealmirante O’Connor” y “La historia no se destruye, se preserva” son algunas de las consignas utilizadas para visibilizar el reclamo.

Quienes impulsan la campaña sostienen que se trata de la única estación de la zona que conserva un conjunto de esas características. También advirtieron que podría terminar como la estación Nicolás Palacios, donde buena parte de los edificios quedó reducida a ruinas.

Hasta el momento no se informó oficialmente quién ordenó el retiro de los techos, cuál es el objetivo de esos trabajos ni si existe alguna autorización vinculada con la protección del patrimonio ferroviario.

Un pueblo levantado alrededor del ferrocarril

El paraje Vicealmirante Eduardo O’Connor nació y se desarrolló alrededor de la estación perteneciente al corredor ferroviario que une Viedma con San Antonio Oeste y continúa hacia San Carlos de Bariloche.

El conjunto está emplazado cerca del kilómetro 1030 de la Ruta Nacional 3, aproximadamente diez kilómetros hacia el interior desde la carretera. Allí llegaron a vivir alrededor de un centenar de personas, principalmente trabajadores ferroviarios y sus familias.

La estación congregó durante décadas a las cuadrillas encargadas del mantenimiento de las vías. Cientos de ferroviarios pasaron por el lugar, se instalaron durante algunos años y luego fueron trasladados hacia otros puntos de la extensa red patagónica.

Una de sus particularidades es el antiguo barrio integrado por viviendas construidas con durmientes ferroviarios colocados como si fueran grandes ladrillos. El predio también conserva construcciones de mampostería, una cisterna, un tanque de agua, aljibes, vías de desvío y otros elementos asociados con el funcionamiento del ferrocarril.

Las dimensiones del conjunto muestran la importancia que tuvo O’Connor como lugar de residencia y base operativa para las cuadrillas de obras y mantenimiento.

El declive durante la década de 1990

La reducción de los servicios ferroviarios y el cierre del ramal que conectaba Plaza Constitución con Bariloche durante el proceso de privatización de la década de 1990 afectaron profundamente a O’Connor y a otras pequeñas comunidades surgidas junto a las vías.

Aunque la Provincia mantuvo el servicio mediante la empresa que posteriormente se convirtió en Tren Patagónico, desaparecieron muchas de las dotaciones permanentes de trabajadores que sostenían la vida cotidiana en estos parajes.

La escuela rural permaneció abierta durante algunos años más y recibió a hijos de familias ferroviarias y de trabajadores de los campos cercanos. En 2009 se resolvió su cierre y se trasladó a los docentes. Tiempo después, el edificio fue cedido a Tren Patagónico para alojar a sus operarios y evitar su deterioro.

Ya en 2016 se advertía que decenas de viviendas de durmientes estaban abandonadas y necesitaban importantes trabajos de recuperación. Sin embargo, varias permanecieron en pie y protegidas del vandalismo, convirtiéndose en testimonio de una forma de vida prácticamente desaparecida.

¿Quién fue Eduardo O’Connor?

La estación lleva el nombre del vicealmirante Eduardo O’Connor, marino argentino nacido en Mercedes, provincia de Buenos Aires, en 1858.

O’Connor tuvo una extensa trayectoria dentro de la Armada y participó en expediciones por los ríos Negro y Limay. En diciembre de 1883 encabezó una misión que alcanzó el lago Nahuel Huapi mediante la navegación fluvial, utilizando la embarcación denominada Modesta Victoria.

También fue fundador del Centro Naval y ocupó diferentes cargos en la administración de la Armada Argentina. Falleció en Buenos Aires en 1921.

Su nombre quedó incorporado a la geografía rionegrina mediante el paraje y la estación ferroviaria, hoy nuevamente en el centro de un reclamo para impedir la pérdida de un patrimonio vinculado con la historia del tren y el poblamiento de la región.

Los impulsores de la campaña reclaman que se detenga cualquier intervención que pueda provocar daños irreversibles y que se evalúen alternativas para conservar el conjunto.

“El lugar fue testigo de la vida y el trabajo de generaciones. La estación O’Connor nos pertenece a todos”, señalaron en la convocatoria.

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