Un padre dejó de pagar la cuota alimentaria de su hijo tras comprobarse que ya trabajaba como policía

Durante años, un padre cumplió con la cuota alimentaria fijada judicialmente para su hijo. La obligación continuó aun cuando el joven alcanzó la mayoría de edad, porque la ley prevé que la asistencia económica puede extenderse hasta los 21 años.

Sin embargo, la situación cambió cuando el hijo terminó su formación como agente de policía, obtuvo su nombramiento e ingresó a trabajar para la Policía de Río Negro. A partir de ese momento comenzó a percibir un salario propio y pasó a contar con recursos suficientes para sostenerse de manera independiente.

Ante ese nuevo escenario, el padre promovió un incidente de cese de cuota alimentaria en el fuero de Familia de Luis Beltrán. La jueza hizo lugar al planteo, dispuso el cese de la prestación alimentaria y ordenó comunicar la decisión a la empleadora para que dejara de efectuar el descuento correspondiente.

La sentencia explicó que cumplir 18 años no pone fin automáticamente a la obligación alimentaria. El Código Civil y Comercial establece que la cuota puede mantenerse hasta los 21 años, salvo que quien debe pagar demuestre que el hijo cuenta con recursos suficientes para mantenerse por sus propios medios.

En este caso, esa circunstancia quedó acreditada. "No se trata, por tanto, de la percepción de ingresos ocasionales o insuficientes, sino de su incorporación formal al ámbito laboral, con recursos propios provenientes de una actividad remunerada", señaló la jueza.

La magistrada analizó la documentación presentada por el padre. Entre las pruebas constaban las órdenes del día de la Policía de Río Negro que acreditaban que el joven había egresado como agente, había sido designado formalmente y había comenzado a prestar servicios.

La decisión también tuvo en cuenta que la madre se allanó al pedido al reconocer que su hijo había finalizado sus estudios y ya trabajaba en relación de dependencia. Además, el joven manifestó su conformidad con el cese de la cuota.

La jueza aclaró que el acuerdo entre las partes no bastaba por sí solo para resolver el caso. Explicó que el Poder Judicial debe verificar que se cumplan los requisitos previstos por la ley antes de disponer el cese de una obligación alimentaria.

La sentencia concluyó que el hijo cuenta con ingresos propios y regulares que le permiten afrontar sus necesidades de manera autónoma. También señaló que no existían elementos para aplicar la excepción prevista para los jóvenes que continúan estudiando y no pueden sostenerse por sí mismos. Con esos fundamentos, dispuso el cese de la cuota alimentaria.