Mucho más que un partido: El sentir de un veterano de Malvinas, en Viedma, a horas del choque contra Inglaterra
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En las vísperas de un nuevo enfrentamiento futbolístico entre Argentina e Inglaterra, el clima de fervor nacional se mezcla inevitablemente con la memoria histórica. En una entrevista cargada de emoción brindada a FM DE LA COSTA (www.fmdelacosta999.com.ar), el excombatiente Jorge Torres compartió sus sensaciones, dejando claro que para quienes estuvieron en las trincheras, el pitazo inicial despierta sentimientos que van mucho más allá de lo deportivo.
"Es difícil abstraerse y difícil decir que es solo un partido de fútbol", confesó Torres al ser consultado sobre el significado del encuentro. Aunque reconoce y respeta la postura profesional del cuerpo técnico nacional, el veterano explicó que la carga emocional es inevitable: "Jugamos contra Inglaterra, que son 500 años de historia, que es el país que más apetencia tiene sobre nuestro territorio y nuestros recursos".
El fútbol como refugio y reivindicación
Para Torres, la relación entre el fútbol y la causa Malvinas tiene hitos imborrables. Recordó con crudeza el contraste vivido en 1982, cuando mientras la sociedad argentina seguía el Mundial de España, ellos estaban en plena batalla: "Mientras la mitad del país miraba los goles en España, nosotros mirábamos las bombas y los tiros".
En aquel entonces, la desconexión era tal que, en lo personal, Torres asegura no tener registro alguno de aquel torneo: "El mundial para mí no existe, no lo tengo registrado. Estábamos en plena batalla".
Sin embargo, el Mundial de 1986 marcó un quiebre. Torres reivindicó la figura de Diego Maradona, no solo por su destreza técnica, sino por el valor simbólico de sus goles: "Para mí el gol más lindo fue con la mano, porque ahí le robamos a un ladrón",. Según el veterano, aquel gesto "reivindicó la lucha de los jóvenes allá en Malvinas" y comenzó a despertar al pueblo tras un fuerte proceso de "desmalvinización".
La oportunidad de incomodar al "enemigo histórico"
Más allá de la pasión que le genera el partido —el cual vivirá con el "cosquilleo" de quien lleva 44 años reclamando soberanía— Torres hizo un llamado a la dirigencia política para que aproveche la visibilidad que otorga el deporte.
"Lo positivo de todo esto es que el mundo está hablando de esto, está hablando de Malvinas", destacó, subrayando que tras eventos de esta magnitud, la efervescencia por la lucha soberana se hace más presente a nivel global. No obstante, pidió pasar de los discursos lindos en Naciones Unidas a acciones más concretas que afecten la logística británica en el archipiélago.
En un tono firme, Torres sugirió que la estrategia nacional y latinoamericana debería ser más severa: "Hay que buscar la forma de incomodar la vida de los isleños, este pueblo implantado, que no le sea fácil la vida en Malvinas". Propuso, entre otras cosas, cortar relaciones comerciales o servicios que actualmente facilitan la permanencia de los habitantes en las islas: "Si nosotros le cortamos un poquito las relaciones... a 12.900 km van a tener que hacerse cargo de eso".
Un resultado para la esperanza
A pesar de la carga de "bronca u odio" que tuvo que trabajar tras verles la cara a los ingleses el 14 de junio de 1982, hoy Torres elige canalizar esa energía en el fortalecimiento de la patria,. El veterano aspira a que, tras el partido, la "llamita" no se apague y que el sentimiento popular contagie a los dirigentes para mantener un reclamo firme.
Para cerrar, y entre el nerviosismo de quien se "comerá las uñas" durante los 90 minutos, Jorge Torres se animó a dar un pálpito optimista para el encuentro de esta tarde: "Yo tengo un resultado: 3 a 1 en los 90 minutos". Un triunfo que, para él y muchos otros, significará un pequeño abrazo al alma en una lucha que no conoce de finales reglamentarios.