21/06/2026

(AUDIO) "No me vengan a correr con la tecnología": Luciano Delgado Sempé exige garantizar la presencialidad y el buen trato a las personas mayores

En el marco del Día Internacional del Buen Trato a las Personas Mayores, celebrado el pasado 15 de junio, el legislador provincial Luciano Delgado Sempé brindó detalles sobre la implementación de la nueva ley rionegrina que busca garantizar la correcta atención de este sector poblacional. 

 

En una entrevista brindada a FM DE LA COSTA (www.fmdelacosta999.com.ar), criticó duramente la obligatoriedad de los trámites virtuales, definiéndola como una forma de "violencia institucional", y adelantó que habrá sanciones para las instituciones que no cumplan con las normativas de buen trato.

Capacitaciones obligatorias y sanciones a instituciones

 

Según detalló el legislador, las políticas públicas provinciales, a través del IPAP y el Ministerio de Desarrollo Humano, ya han comenzado a lanzar talleres de capacitación para mejorar la atención. Estas instancias de formación son de carácter obligatorio para toda institución pública o privada que trabaje con personas mayores.

 

Delgado Sempé advirtió que la próxima etapa de la ley contempla penalidades: "Viene la etapa de las sanciones a las instituciones que no cumplan o maltraten a las personas".

 

Aclaró, además, que el castigo no recaerá sobre el empleado individual, sino sobre la institución, que es la verdadera responsable de capacitar a su personal.

 

Por este motivo, el legislador solicitó una reunión con Fernando Enríquez, responsable de políticas públicas para adultos mayores, con el objetivo de establecer prioridades y exigir que los bancos y las obras sociales sean los primeros en recibir estas capacitaciones.

La brecha digital como "violencia institucional"

 

Uno de los ejes más contundentes de la entrevista fue la crítica a la digitalización forzada. Delgado Sempé expuso que muchas oficinas, como las de Defensa del Consumidor, ANSES o empresas de servicios como Camuzzi, derivan constantemente a los adultos mayores a resolver sus problemas a través de "la web" o de terminales automáticas, incluso cuando no tienen acceso a internet ni a dispositivos adecuados.

 

"Esa señora queda totalmente desprotegida y eso es violencia institucional", sentenció el legislador, al referirse al caso de una vecina de Cervantes que fue enviada a realizar trámites por internet a pesar de vivir en una zona de chacras sin conectividad.

 

Para Delgado Sempé, el Estado debe proteger a los mayores frente a las empresas, especialmente ante situaciones de estafas o cobro de intereses usureros, garantizando que un empleado físico les tome el trámite.

El derecho al "cara a cara" y a cobrar en efectivo

 

Frente a la modernidad forzada, el autor de la ley exigió que la virtualidad pase a ser la excepción y no la regla. "Tenemos que bregar porque la excepción sea lo virtual, pero que cuando tenemos que ir a una oficina te atienda una persona de carne y hueso, un empleado público que para eso se le paga".

 

El legislador puso especial énfasis en el sector bancario, señalando que hay toda una generación de adultos mayores que desean cobrar su dinero en mano para administrarlo desde su casa. Criticó a los bancos por obligar a los jubilados a usar cajeros automáticos o a retirar efectivo en supermercados, afirmando: "No me vengan a correr con la tecnología de que hoy ya no se necesita pues todo es virtual (...) pongan más personas".

 

Además, argumentó que la presencialidad es la principal herramienta para brindar seguridad y combatir tanto las estafas telefónicas como los riesgos futuros asociados a la inteligencia artificial.

Falta de "trabajo en red" en el Estado

 

Por último, el legislador reflexionó sobre las falencias del Estado provincial para articular soluciones rápidas. Advirtió que existe una gran desconexión entre la Justicia, la Policía y la Administración Pública, áreas que "no se hablan la una con la otra". Según Delgado Sempé, la tecnología debería utilizarse precisamente para conectar estas áreas y agilizar los tiempos institucionales, de modo que los ciudadanos, y en especial las personas vulnerables, no sigan "bollando de un lado a otro caminando por todos lados sin encontrar respuesta".