Río Negro sorprende al mundo científico con dos hallazgos paleontológicos de relevancia internacional
Río Negro volvió a posicionarse en el centro de la investigación paleontológica mundial gracias a dos descubrimientos que aportan nueva información sobre la historia natural de la Patagonia. Por un lado, científicos identificaron una nueva especie de cocodrilo terrestre carnívoro que habitó la región hace más de 100 millones de años. Por otro, especialistas hallaron un nuevo bosque petrificado de aproximadamente 50 millones de años de antigüedad en cercanías de Bariloche.
El primero de los hallazgos corresponde a Antusuchus rionegrinus, una nueva especie de cocodrilo terrestre descubierta en el Área Paleontológica La Buitrera. Los restos fósiles permitieron determinar la existencia de este depredador que vivió durante el período Cretácico, cuando los dinosaurios dominaban la Tierra.
A diferencia de los cocodrilos actuales, este animal era completamente terrestre. Poseía patas largas, una estructura corporal adaptada para desplazarse con rapidez y una dentadura especializada para la caza. Los investigadores estiman que tenía el tamaño de un perro mediano y que formaba parte de los complejos ecosistemas que existían en la Patagonia hace unos 100 millones de años.
El estudio fue desarrollado por especialistas de la Fundación Azara y el CONICET y representa un aporte fundamental para comprender la evolución de los cocodrilos terrestres que habitaron Sudamérica.
Mientras tanto, en la región de Pilcaniyeu, a unos 80 kilómetros al sur de Bariloche, un equipo integrado por paleontólogos y personal de la Dirección de Patrimonio y Museos de Río Negro identificó un nuevo sitio con árboles petrificados de unos 50 millones de años de antigüedad.
El descubrimiento se produjo tras una denuncia que alertó sobre la presencia de restos fósiles en un establecimiento rural. Durante las tareas de relevamiento se detectaron tres sitios paleontológicos con más de una decena de ejemplares pertenecientes a antiguas especies de coníferas y angiospermas.
Los estudios preliminares indican que estos fósiles corresponden al período Eoceno, una etapa en la que la Patagonia presentaba un clima mucho más cálido y húmedo que el actual. Tras la identificación de los ejemplares, la Provincia avanzó en su protección y resguardo para evitar daños o extracción ilegal.
Desde la Secretaría de Cultura provincial destacaron que ambos descubrimientos refuerzan la enorme riqueza paleontológica de Río Negro y consolidan a la provincia como uno de los territorios más importantes de Sudamérica para el estudio de la vida prehistórica.
Los hallazgos no solo amplían el conocimiento científico sobre la evolución de especies animales y vegetales, sino que también permiten reconstruir cómo era la Patagonia millones de años antes de la aparición del ser humano, revelando un pasado tan fascinante como desconocido.