Siguen cayendo las ventas: El comercio minorista pyme registró una nueva contracción en mayo
La actividad comercial de las pequeñas y medianas empresas sigue sin encontrar piso en Argentina. Durante el mes de mayo de 2026, la comercialización minorista del segmento pyme evidenció una contracción interanual del 1,2% a valores constantes. Con este nuevo resultado negativo consolidado, el sector ya acumula una preocupante retracción del 3,1% durante los primeros cinco meses del año.
El panorama en la calle refleja un escenario crítico. Si bien la medición intermensual arrojó un leve repunte del 1,2% respecto a abril, la tendencia generalizada de estancamiento se mantiene. De hecho, el 45,1% de los titulares de locales reportaron que la situación empeoró en comparación con el año anterior, marcando una expansión de la evaluación operativa desfavorable frente al 39,6% que se había registrado en el período previo.
El bolsillo de los consumidores y la presión sobre los locales
La caída en las ventas tiene causas claras y estructurales. La contracción del poder adquisitivo de los salarios y la necesidad de las familias de reasignar sus ingresos para hacer frente a los incrementos en las tarifas de servicios públicos son los principales factores que hoy frenan el consumo.
Para poder sostener al menos un piso mínimo de volumen de operaciones, los comerciantes se han visto forzados a implementar constantes promociones, descuentos por pago en efectivo, planes de financiación y eventos masivos de comercio electrónico. Sin embargo, esta estrategia de supervivencia castiga duramente la rentabilidad de las pymes. Hoy los locales operan bajo una enorme presión por el incremento de los costos fijos operativos, la actualización de precios mayoristas, demoras de proveedores y el crecimiento del comercio informal. Ante este contexto de incertidumbre, el 59,4% de los comerciantes considera que el escenario actual es adverso para realizar nuevas inversiones.
Los rubros más golpeados
El impacto de la crisis golpeó con más fuerza a los bienes que no son de primera necesidad. El sector de Bazar, decoración, textiles de hogar y muebles lideró el derrumbe con una fuerte caída interanual del 8,9%, afectada directamente por la recesión económica y la falta de líneas de financiamiento accesibles.
Le siguió Textil e indumentaria, con una retracción del 5,2%, donde la demanda prioriza únicamente las ofertas, dependiendo enormemente de liquidaciones o del clima frío para la venta de ropa de abrigo. Por su parte, el sector de Ferretería y materiales de construcción mostró un estancamiento total (0%), consecuencia directa de la paralización en los proyectos de obra pública y privada. Calzado y marroquinería también cerró a la baja con un leve retroceso del 0,2%.
Refugio en los consumos esenciales
Los únicos rubros que lograron mantenerse a flote y evitar el rojo generalizado fueron aquellos impulsados por la necesidad estricta y la estacionalidad climática. Farmacia fue el sector de mayor expansión interanual con un salto del 8,2%, traccionado principalmente por la ola de patologías respiratorias y campañas de vacunación, aunque con un marcado vuelco de los clientes hacia la compra de medicamentos genéricos. Perfumería creció un 2,3%.
El rubro de Alimentos y bebidas logró apenas una estabilización, con un alza marginal del 0,2% interanual. Sin embargo, este sector refleja fielmente el cambio de hábitos que impone la crisis: el informe subraya una "modificación estructural en la demanda", en donde los clientes se orientan pura y exclusivamente hacia artículos de primera necesidad, refugio en segundas marcas y una notable reducción de la cantidad de unidades que llevan por ticket.