El proyecto de Milei sobre Zona Fría: qué puede pasar con las facturas de gas en la Patagonia
El proyecto de ley enviado por el gobierno de Javier Milei al Congreso abrió un fuerte debate político y social en torno al futuro del régimen de Zona Fría. Sin embargo, una lectura detallada del texto oficial muestra que, al menos en esta etapa, los usuarios residenciales de la Patagonia mantendrían el beneficio histórico en sus facturas de gas, aunque el esquema sufriría modificaciones importantes y podría derivar en aumentos indirectos a mediano plazo.
La iniciativa, firmada también por el ministro de Economía Luis Caputo y el jefe de Gabinete Manuel Adorni, busca “readecuar” el régimen de subsidios energéticos y reducir el peso fiscal del sistema.
La Patagonia conserva el beneficio histórico
Uno de los puntos centrales del proyecto es que se mantiene el esquema original para la Región Patagónica, Malargüe y la Puna. El nuevo texto del artículo 75 de la Ley 25.565 establece que el Fondo Fiduciario continuará financiando compensaciones para consumos residenciales de gas natural y gas propano en esas regiones.
Además, el artículo 3 del proyecto deja expresamente establecido que “continuarán los beneficios de la aplicación del régimen” para los usuarios residenciales de esas zonas.
Esto significa que ciudades patagónicas como Viedma, Carmen de Patagones, General Roca, Bariloche o Comodoro Rivadavia seguirían dentro del régimen diferencial que reduce el costo del gas respecto de otras regiones del país.
Entonces, ¿por qué hay preocupación?
Aunque la Patagonia conservaría el beneficio, el proyecto cambia la lógica del sistema y podría impactar en el valor final de las boletas.
Actualmente, el subsidio de Zona Fría se aplica sobre distintos componentes de la tarifa. Pero el proyecto propone que la compensación se calcule “exclusivamente sobre el precio del gas”, eliminando otros componentes subsidiados.
En la práctica, esto podría traducirse en una menor cobertura estatal sobre la factura total, especialmente si continúan aumentando:
- el costo del transporte,
- la distribución,
- impuestos y tasas,
- y el precio mayorista del gas.
Es decir, aunque el beneficio siga vigente, el monto efectivo descontado podría perder peso frente a futuros incrementos tarifarios.
El Gobierno habla de “focalizar” subsidios
Otro cambio clave es que el Gobierno busca segmentar más el acceso a los subsidios. El proyecto sostiene que la ampliación de Zona Fría realizada en 2021 “desnaturalizó” el sistema y generó un costo fiscal excesivo.
Por eso, plantea que los beneficios adicionales se concentren en hogares incluidos dentro del nuevo régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), destinado a familias vulnerables.
Actualmente, para ingresar al SEF se consideran hogares con ingresos inferiores a tres Canastas Básicas Totales o situaciones especiales como veteranos de Malvinas y familias registradas en ReNaBaP.
Esto abre interrogantes sobre cómo quedarán en el futuro sectores medios patagónicos que hoy reciben descuentos por residir en zonas de bajas temperaturas, pero que podrían quedar fuera de esquemas adicionales de ayuda.
El antecedente de 2021
La Ley 27.637, sancionada en 2021 durante el gobierno de Alberto Fernández, amplió el beneficio a más de tres millones de usuarios en distintas provincias argentinas.
El Gobierno nacional ahora propone derogar buena parte de esa ampliación. Según el mensaje oficial, el problema es que se incorporaron regiones “sin condiciones climáticas equivalentes”, incrementando el déficit del sistema.
En términos políticos, esto explica por qué desde provincias patagónicas sostienen que el beneficio histórico no está siendo eliminado, mientras que dirigentes de otras regiones advierten sobre una fuerte reducción del universo alcanzado.
¿Habrá aumentos en las facturas?
En el corto plazo, el proyecto no elimina el descuento para la Patagonia. Sin embargo, especialistas del sector advierten que el impacto real dependerá de tres factores:
- cuánto aumente el precio del gas en boca de pozo,
- cómo evolucionen los costos de transporte y distribución,
- y qué porcentaje de la tarifa continúe subsidiando el Estado.
El propio Gobierno reconoce en el mensaje enviado al Congreso que el actual fondo “no alcanza” para cubrir todos los subsidios y requiere aportes del Tesoro Nacional.
Además, en caso de avanzar rápidamente en el Congreso, el impacto podría sentirse en el peor momento del año para los hogares patagónicos. Si el Senado aprobara la iniciativa en las próximas semanas y posteriormente fuera reglamentada por el Poder Ejecutivo, cualquier modificación en el esquema de subsidios coincidiría con el período de mayor consumo residencial de gas, en plena temporada invernal.
En ciudades de la Patagonia, donde las bajas temperaturas obligan a un uso intensivo de calefacción durante varios meses, una reducción relativa de la cobertura estatal podría traducirse en un incremento significativo en las facturas domiciliarias, justamente durante los meses de mayor demanda energética.
Por eso, aunque formalmente la Patagonia mantenga el régimen de Zona Fría, el escenario general apunta a una reducción gradual del peso de los subsidios energéticos y a una mayor transferencia del costo a los usuarios finales.