Fuerte rechazo al proyecto para prohibir los cotos de caza en Río Negro
El dirigente gastronómico y titular de UTHGRA en Viedma, Roberto Vargas, manifestó un duro rechazo al proyecto impulsado por la legisladora provincial Magdalena Odarda que propone prohibir los cotos de caza en Río Negro, al considerar que se trata de una iniciativa “prohibicionista, elitista y desconectada de la realidad social”.
A través de un extenso pronunciamiento, Vargas sostuvo que la propuesta “repite la misma lógica” que años atrás derivó en la prohibición de las carreras de galgos, actividad que definió como “uno de los pocos espacios de recreación y encuentro de las familias más humildes”.
“En lugar de regular, controlar y corregir abusos, se opta por prohibir. Prohibir no es gobernar, prohibir no es cuidar el ambiente y prohibir no es justicia”, expresó el referente sindical.
Defensa de las carreras de galgos
En el documento, Vargas reivindicó el rol social y cultural que tenían las carreras de galgos en distintos sectores populares y afirmó que los animales “eran cuidados como un miembro más de la familia”.
“Un galgo mal cuidado no corre, y eso cualquier galguero lo sabe”, señaló, al tiempo que remarcó que detrás de esa actividad existían “trabajo, dedicación diaria, disciplina y un vínculo profundo entre el animal y su cuidador”.
Además, aseguró que la prohibición “castigó a todos por culpa de unos pocos” y terminó destruyendo “una cultura popular y un espacio de encuentro social”.
“La prohibición no defendió al animal: rompió vínculos, destruyó comunidades y volvió invisible a la gente humilde que hacía las cosas bien”, afirmó.
Críticas al proyecto sobre los cotos de caza
En relación al proyecto que busca prohibir los cotos de caza en Río Negro, Vargas consideró que la iniciativa desconoce la realidad de muchas zonas rurales de la provincia.
Sostuvo que, en numerosos casos, los cotos cumplen funciones vinculadas al control de especies consideradas plagas, como jabalíes y pumas, que generan daños productivos y riesgos para pobladores rurales.
Asimismo, remarcó que la actividad genera empleo, turismo rural y movimiento económico en regiones alejadas de los grandes centros urbanos.
“Nadie discute que la actividad debe ser estrictamente regulada, con controles, fiscalización y sanciones severas. Lo que rechazamos es la prohibición lisa y llana”, indicó.
Comparación con la experiencia internacional
Vargas también mencionó el caso de España como ejemplo de regulación de la actividad cinegética, al señalar que allí la caza es legal y se encuentra controlada por el Estado.
Según sostuvo, en ese país los cotos de caza generan empleo rural, aportan al control poblacional de especies y contribuyen al sostenimiento de economías regionales.
“La experiencia internacional es clara: la prohibición no soluciona problemas; la regulación sí”, expresó.
“Sí a la regulación, no a la prohibición”
En el tramo final del documento, el titular de UTHGRA Viedma reclamó “políticas con sentido común” y pidió que las decisiones sean tomadas “con diálogo real con quienes viven y trabajan en el territorio”.
“Sí a la regulación estricta, sí al control ambiental y al bienestar animal, pero no a las prohibiciones que terminan perjudicando a trabajadores rurales y familias humildes”, concluyó Vargas.