Científicos culpan a Roberta Scavo de 'cajonear' un proyecto para proteger la colonia de loros de El Cóndor

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Los científicos internacionales Juan Masello y Alejandro Balbiano reclaman que "no cajoneen más la creación la primera Reserva Natural en Viedma"

Recordaron que hace 20 años "se presentaron por primera vez, ante la Legislatura Provincial de Río Negro, los fundamentos para ayudar a crear un Área Natural Protegida en el Balneario El Cóndor, con la intención de proteger a la Colonia de Loros más grande del Mundo. En aquel momento, los investigadores del Proyecto Loro Barranquero tuvimos un sueño, como alguna vez menciono en su famoso discurso Martin Luther King: que en un futuro cercano pudieran coexistir como iguales y armoniosamente, en nuestro caso, las especies naturales y los seres humanos, en un ambiente sano y protegido".  

"Sin embargo, luego de 25 años de investigación ininterrumpida el hogar del loro barranquero solo sigue bajo el cuidado de la naturaleza", reclamaron. 

Agregaron que "actualmente la Comisión del Ambiente del Concejo Deliberante de Viedma debería estar tratando un proyecto para la creación de la Reserva Natural Municipal Acantilado de los Loros, que es un paso fundamental para consolidar la política ambiental de conservación de la biodiversidad que propone el Gobierno de Viedma, en total acuerdo con la comunidad científica. Pero eso no ocurre".    

Frente a esta situación, los investigadores manifestaron su preocupación por la no aprobación de este proyecto, una vez más, y se ponga en peligro la continuidad de una especie amenazada. 

"Existe la voluntad del Municipio de Viedma, pero la Comisión de Ambiente del Concejo Deliberante que preside Roberta Scavo, mantiene en los cajones el proyecto netamente por mezquindades políticas informaron fuentes del ejecutivo viedmense, y a la luz del apoyo a Milei del PRO, evidentemente niegan el cambio climático y no tienen inconvenientes en destruir el ambiente", acusaron.

¿Cuán amenazada está la especie?

Los científicos entienden que los loros barranqueros de la subespecie que vive en Chile, figuran como amenazados en la lista roja de vertebrados de ese país, ya que actualmente solo existen entre 5.000 y 6.000 individuos. En algunas regiones de la Argentina el panorama no es mejor. Por ejemplo, en una colonia de La Rioja, solo se contaron 290 nidos.

Por su parte, la colonia de loros barranqueros de El Cóndor, es un fenómeno biológico destacado, único en el planeta, ya que reúne en un lugar a más del 70% de la población de la especie, que solo vive en la Argentina y en Chile. Pero el detalle es que aunque parecen abundantes en esta zona, solo lo son en este lugar de su hábitat natural y, quizás los únicos con posibilidades futuras de perpetuar la especie.

El Acantilado de los loros

Los acantilados son una “marca registrada”, bien distintiva de la Patagonia. En sus paredes está escrita la historia geológica de esta región. En particular, los acantilados que se encuentran en la zona comprendida entre El Cóndor y Bahía Rosas, provincia de Río Negro, corresponden a una unidad geológica conocida como Formación Río Negro, compuesta de areniscas o arenas consolidadas, y de arcillas y limos de origen continental, intercaladas con depósitos marinos. A lo largo de su historia estos acantilados han sufrido transformaciones por efecto de la erosión marina y fluvial. Hace unos 125.000 años se produjo un último avance del nivel del mar, el cual le dio a la costa acantilada una forma similar a la que observamos actualmente. Recordemos en este punto, que los loros barranqueros cruzaron la cordillera, desde Chile hacia Mendoza, Argentina, hace unos 120.000 años, y comenzaron a colonizar nuestro país en dos direcciones, hacia el noroeste (allí viven en barrancas), y hacia el sur llegando hasta la Patagonia (aquí viven en acantilados). Es decir, que casi en la misma época geológica en que se formaron los acantilados patagónicos, los loros encontraron en ellos un lugar donde hacer sus nidos. Es decir, que loros y acantilados conviven desde hace unos 120.000 años.

Amenazas que enfrentan

La colonia de loros barranqueros de El Cóndor está sujeta a una serie de amenazas, tanto naturales como de origen humano. Entre las naturales, podemos mencionar al fenómeno climático de La Niña, que genera sequías extremas que reducen la disponibilidad de alimento en el Monte, y muchos loros mueren de hambre, y muchos otros no se reproducen.

Pero también, están los factores de origen humano. La urbanización creciente de la Villa El Cóndor, que se extendió y llegó hasta la colonia, produjo una reducción notable de nidos en el primer kilómetro de la colonia, el que tenía la mayor densidad de cuevas. Además, la construcción de monumentos y viviendas próximas al acantilado, que el Estado permitió, están afectando negativamente a los loros, ya que el peso y los cimientos de estas construcciones aceleran los derrumbes o desprendimientos naturales de los acantilados.

Por otro lado, es imprescindible proteger el Monte que queda en la región, así como también replantar especies nativas en lugares donde ya se “desmontó”.

Es fundamental proteger el acantilado, el hogar de los loros, donde se reproducen y crían a sus pichones, pero también al Monte, donde encuentran sus alimentos y sus medicamentos. Es indispensable, no romper la unidad Monte y Acantilado, fundamental para lograr la supervivencia de los loros barranqueros.

Proteger un Área Natural tiene muchas ventajas

Aquí vamos a mencionar dos. Por un lado, ayuda a conservar y proteger una especie, en este caso los loros barranqueros. Además, si cuidamos y restauramos su ambiente natural, las aves encontrarán en él su comida y medicina, y existirán menos conflictos con los cultivos humanos de la región.

Por otro lado, la creación de Reservas Naturales es un motor para el desarrollo turístico, sobre todo de viajeros que buscan destinos naturales, espacios abiertos y experiencias genuinas en ámbitos silvestres. El turismo genera empleos de calidad y crecimiento de las economías regionales. Todo debe venir acompañado del desarrollo de infraestructura, servicios y promoción.

Algunos de esos espacios tienen una importancia especial. Así están en nuestro país, el Parque Nacional Iguazú, Península Valdés, Punta Tombo, y El Cóndor, entre otras. Pero hay una cosa fuera de lugar en esta lista. La colonia de loros más grande del mundo de El Cóndor es la única que no tiene ningún estatus de protección, ni nacional, ni provincial, ni municipal.

Es necesario tomar medidas urgentes

Lo más importante es Proteger el acantilado. Desde 2004 los investigadores recomiendan crear un Área Natural Protegida, que contemple los usos tradicionales de bajo impacto, incluido el turismo de playa y la pesca deportiva desde costa, creada con participación provincial, municipal y de la comunidad. Eso ayudaría a la conservación de su biodiversidad, y transformaría esta región costera en un polo de turismo de la naturaleza de jerarquía internacional.

En diciembre de 2021, el intendente de Viedma, Pedro Pesatti, haciéndose eco de esta recomendación, anunció la creación de un Área Natural Protegida Municipal. Pero, hasta el día de hoy, la colonia de loros más grande del mundo sigue solo bajo el cuidado de la naturaleza y de muchos vecinos voluntariosos.

Por otro lado, es imprescindible proteger el Monte que queda en la región, así como también replantar especies nativas en lugares donde ya se “desmontó”.

En diciembre de 2021, el intendente de Viedma, Pedro Pesatti, junto con la ministra de Turismo de Río Negro, Martha Vélez, y el secretario de Servicios, Espacios Públicos y Ambiente, Gastón Gutiérrez, inauguraron un Centro de Valoración del Monte Nativo. Es un espacio destinado a la educación y a la producción de plantines de especies autóctonas, como chañares y piquillines. Esta es una iniciativa excelente, pero que necesita de apoyo a largo plazo para alcanzar sus objetivos.

Finalmente, hay que evitar construir monumentos, casas o edificios sobre los acantilados donde viven los loros.

Luego de 25 años de estudiar la colonia de loros barranqueros de El Cóndor, y de varios intentos por crear un área que los protegiera como especie, y en su espacio, el Monte, quizás haya llegado el tiempo de alinear todas las voluntades: autoridades municipales y provinciales, investigadores y comunidad.

Como dijo Martin Luther King “Ahora es el momento”. Es una frase poderosa que habla de un país integrado y unido.

Siempre se escucha la frase seamos la voz de las especies amenazadas, en este caso, seamos la voz de los loros barranqueros. Pero ahora que sabemos tantas cosas de ellos gracias a los investigadores que los estudian, posiblemente haya llegado el tiempo de escuchar la propia voz de los loros, que nos dicen que necesitan un lugar para vivir sano e íntegro, un ambiente productivo con suficiente agua y comida para ellos y sus crías, y cielos libres para volar.

En lugar de dejar un mundo mejor para nuestros hijos, quizás haya llegado el momento de dejar mejores hijos para el mundo que viene. La diferencia es notoria. Mejores hijos, significa ciudadanos más comprometidos con la vida y con el ambiente, con el futuro, si queremos que sea mejor. La vida no es magia, es esfuerzo, dedicación, estudio, y cuando todo se conjuga en un sentido positivo, ahí sí se produce algo parecido a la magia. Y es la satisfacción del objetivo logrado.

La vida individual, de cada persona es corta, pero la vida de las sociedades y de nuestros descendientes es más extensa. ¿Cómo queremos que nos recuerden? ¿Cómo los que ayudamos a extinguir especies o como los que ayudamos a salvarlas? Es una pregunta que los legisladores deberán responder, no a nosotros, sino a sus propios hijos.