Por Luciana Sabbatella (*)

Viedma: El aumento del consumo agroecológico genera nuevos hábitos en la ciudad

agroecologia

El aislamiento social preventivo y obligatorio, permitió un gran crecimiento en la adquisición de este sistema de producción de hortalizas y la capital rionegrina se encuentra en un proceso de abandono de utilización de agroquímicos.

La comunidad agroecológica de la ciudad de Viedma, actualmente se encuentra en gran crecimiento, con abundante aumento en sus ventas e interés por parte de la sociedad en consumir este tipo de frutas y verduras, desplazando de a poco la producción convencional que es la más contaminante y produce graves y serios problemas en la salud de las personas y de los animales.

Este progreso que se puede observar, se generó a partir de la pandemia que comenzó en el 2020, junto al Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio que se impuso a principios de marzo del año pasado. “Durante la pandemia hubo un caso que fue muy interesante, que por ahí estaría bueno poder analizarlo desde el punto de vista sociológico”, explicó la ingeniera agrónoma responsable del módulo agroecológico del INTA, Brunilda Sidoti.

La feria que se encarga de la venta de frutas y verduras en la ciudad de Viedma fue cerrada en marzo del 2020 debido a la llegada de la pandemia al país y por eso, el colectivo agroecológico reaccionó y reclamó ante el municipio la problemática que surgió para los consumidores y principalmente para los productores, que sembraron todo para vender durante el año.

Ese reclamo se originó por la necesidad de no pasar por alto los meses más importantes de la producción, como es abril y mayo, donde es mayor la cosecha en las chacras del Instituto de Desarrollo del Valle Inferior del Río Negro y los productores reciben la mayor cantidad de ingresos para luego reinvertir durante todo el año en sus chacras para las próximas producciones.

La feria municipal es la vía más relevante de comercialización para todos los productores de la ciudad y cuando fue cerrada, se detuvo el único canal para las ventas de hortalizas de todo tipo de producción y los dejó con mucha mercadería en sus manos. “El tema de la producción fue con mucha incertidumbre porque todo fue muy rápido; teníamos todo sembrado y estábamos en plena cosecha”, ratificó la productora de hortalizas agroecológicas, Patricia Tarqui.

Con el empeño y el esfuerzo del colectivo agroecológico se logró llevar a cabo un funcionamiento clave para afrontar la cuarentena estricta y así ayudar a una gran cantidad de familias productoras que se encontraban en plena crisis de comercialización y venta.

La existencia de esta organización permitió a los productores la posibilidad de vender las verduras y a su vez logró generar un crecimiento de la venta de productos en la ciudad a través del surgimiento del mecanismo de los bolsones agroecológicos, que proponía el colectivo. Tarqui comentó que el colectivo fue el único modo que ellos encontraron para poder comercializar su producción.

  “Pero realmente este tipo de producción durante la pandemia y ese mecanismo del colectivo como cercanía entre productores y consumidores, permitió que la pandemia la pasaran mucho mejor los productores agroecológicos que los convencionales y eso continúa”, afirmó Sidoti.

Los bolsones que promovió el colectivo nacieron cuando cerraron la feria. Se llevaron a cabo con gran difusión a través del boca a boca y así comenzaron a realizar ventas masivas, que explotaron el potencial de los productos y productores.

En la tercera entrega, la organización fue más ordenada e incorporaron el formulario google, para que los consumidores lo llenen y a ellos les quede un registro de qué era lo que pedía cada persona, para luego pedirle eso a los productores. Tarqui expresó que “también, nos permitió organizarnos mejor, tanto como productores, como colectivo y consumidores”.

La organizadora de las ferias y bolsones, Helena Arancio comentó que “entonces eso nos obligó a cambiar la forma de venta y ahí nacen de manera masiva los bolsones, que se incrementaron muchísimo, pero también porque antes en la feria no teníamos la posibilidad de contabilizar tanto”.

La venta de bolsones en la actualidad

La producción es menor actualmente, en la época invernal y se venden 250 bolsones por entrega, que son realizadas cada 15 días, pero con una metodología distinta a la del año pasado y con una caída progresiva de bolsones.

La demanda de mayor cantidad de bolsones fue en marzo del 2020; se siguen vendiendo muchos, pero de manera más escasa, comparándolo con el año pasado, durante pleno aislamiento social preventivo y obligatorio. Esta disminución tiene que ver con la reapertura de la feria en el mes de junio, que bajó la necesidad de comprarlos. “Ya no es el esplendor que fue en ese momento. En marzo del 2020 se vendió muchísimo, hubo una demanda muy grande”, expresó Sidoti.

La metodología de la venta de estos productos es diferente en la actualidad: la feria abre una vez por mes y los bolsones se venden cada 15 días, agregando los jueves a la realización de algunos productos biopreparados para tenerlos listos en la primavera.

El pico de la venta durante el 2020

Se llegaron a vender hasta 1100 bolsones por entrega semanal en marzo y abril del año pasado. Sidoti comentó: “Eran cantidad de bolsones que había de los que ya estaban comprando y de todos los nuevos que eran habitué de la feria y que se habían quedado sin sus hortalizas frescas”.

La época también es un factor importante para las ventas de estos productos porque los bolsones se llenan con lo que hay y el consumidor debe adaptarse a las condiciones de ellos y aprender a consumir, cocinar y comer lo que la estación del año permite. Además, de esta manera se produce un gran aporte para apostar a la producción local y concientizar sobre la contaminación ambiental.

“Eso también tiene que estar entrenado de alguna forma o conocer que pedir tomate ahora, no va porque ya cayeron heladas”, expresó Sidoti, tras relacionar las épocas del año con el consumo de los productos agroecológicos y agregó que “todo tiene que ver con todo. A veces nos cuesta pensar en forma global, pero es así”.

Beneficios en el consumo de la Agroecología

La Agroecología es un método de producción sin utilización de agroquímicos o químicos de síntesis en las distintas etapas productivas, que apunta a un sistema más sustentable en el tiempo y a una producción diversificada, con la idea final de que se autorregule, logrando así que no haya una producción de una sola especie.

Esta producción tiene muchos beneficios a largo y corto plazo y hay 3 clasificaciones para cada uno de ellos; se dan desde el lado del consumidor, de los productores y del entorno ambiental.

Desde el lado del consumidor, la Agroecología es una ventaja porque lleva a su mesa un producto más sano que el convencional, al mismo precio que tienen en la feria y mucho más barato que en la verdulería y el supermercado.

El productor también se encuentra en un estado de beneficio, debido a que una vez que el agrosistema está armado, ya no es necesario gastar en agroquímicos a precio dólar y, por lo tanto, no se genera una dependencia con el proveedor de insumos.

Además, hay un gran reconocimiento de los consumidores hacia los productores, una cercanía entre las dos partes que se retroalimenta, promoviendo relaciones sociales y esto es un pilar fundamental para el contexto pandémico actual. “El trato hacia nosotros, es con más respeto que antes y casi siempre nos agradecen por la manera en que producimos las verduras y hortalizas que llegan a sus mesas”, explicó Tarqui.

El entorno ambiental es una de las partes más importantes de la producción Agroecológica, porque se da un manejo respetuoso con el medio ambiente, que determina al suelo como un organismo vivo.  “Hay un dicho que dice que debe ser verdad, lo deben haber calculado, que en una cuchara de sopa de suelo agroecológico hay más vida que población en el mundo y es así”, comentó Sidoti.

Los agroquímicos se reemplazan por bioinsumos

Hay un conjunto de bioinsumos que se utiliza para reemplazar la utilización de agroquímicos, que se pueden producir en las casas y sirven para fomentar la armonía para que todos los insectos vivan en equilibrio. Sidoti explicó que “no es tener estéril las cosas, sino que haya vida y que haya un autocontrol. El organismo humano es así también, somos un montón de bichos en equilibrio”.

Los bioinsumos pueden ser un compost, un lombriabono para los nutrientes del suelo y existen diferentes mezclas y caldos sulfocálcicos que en general se utilizan para aumentar la resistencia de las plantas.

Los agroquímicos son muy nocivos para los bichos que tienen las plantas y por supuesto que, para las personas también. Matan un gran porcentaje de insectos, pero lo que queda vivo luego se reproduce, requiriendo así aplicar cada vez más cantidad de productos químicos que alteran al medio ambiente y a la salud de las personas.

Para que estos químicos sean colocados, las personas encargadas de hacerlo deben usar diferentes protecciones, pero en la práctica, la realidad se aleja de eso y los que instalan los productos para controlar una plaga, se brotan rápidamente. “Obviamente, no sólo eso beneficia al equilibrio productivo, sino también a las personas que trabajan ahí, como parte de toda esa armonía que se genera”, dijo Sidoti.

Progresivo camino hacia la Agroecología

El sistema de producción convencional ya está siendo cuestionado por los adultos y piensan en una lógica de consumo completamente diferente, con varios cuidados. Hay una mayor importancia en consumir sano, en vez de consumir lindo y eso permite cuidar la salud de las personas.

La comunicación, que es un aspecto relevante, también es un pilar que promueve el consumo agroecológico. Sidoti declaró que desde el punto de vista de la radio había mucha difusión, concientización y que las charlas en las escuelas eran muy importantes para este proceso.

Los niños participan de una manera más recreativa en estas actividades y allí se forma un entorno de conciencia clave para ellos.

Sidoti mencionó que iban nenes de jardín de infantes que eran los que más le emocionaban porque se asombraban de todo y agregó: “Tan chiquitos y ver cómo les gustaba”.

Los pequeños son parte de este proceso agroecológico y eso suma excesivamente para las nuevas generaciones que vienen en camino. “Esos nenes, quieras o no, ya está en su cabeza, cosa que yo no tuve cuando era chica”, expresó Sidoti.

Este camino que se está marcando de manera escalonada, permite pensar en un futuro sin dependencia, resguardado en lo ambiental y en la salud. Genera una conciencia que reproduce nuevas lógicas y formas de pensar al consumo. Tarqui comentó: “Estamos llegando a personas que, como productores solos, no lo hubiéramos podido lograr”.

(*)

Licenciatura en Comunicación Social

Universidad Nacional de La Plata

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