Por Juan Gorosito

La pandemia y nuestros próximos 39 meses

juan gorosito

Si habitualmente cuesta pensar políticas de gobierno y mucho más de Estado, la incertidumbre en la que nos ha colocado la pandemia socava las bases mismas de nuestros días y planes en la administración municipal.

Cada uno de los funcionarios municipales, en cada área, debimos hacer un bollito con los planes a corto y mediano plazo para administrar la crisis sanitaria y económica.

Hemos redefinido políticas, cambiado rumbos, dado marcha atrás y hasta dejado de lado alguna que otra convicción.

Si el intendente hubiera asumido el 1 de abril seguramente el organigrama hubiera sido otro. Ni hablar del Presupuesto o de los objetivos para el primer año.

Sobre las consecuencias de esta pandemia se puede actuar o no. En nuestro caso las opciones son ser protagonistas locales del nuevo escenario que se redefine vacuna mediante o dejar que las cosas pasen. Es claro que en la mente de cualquiera que haga política la intención es actuar sobre la realidad para modificarla, aún sosteniendo el concepto pesattiano de que la realidad nos cambie a nosotros, que bajo ningún punto de vista indica displicencia y observación sin compromiso, sino todo lo contrario, es una apelación a la humildad como valor.

La socióloga MaristellaSvampa, a quien lamentablemente conocí hace poco en mis estudios de Historia y aún he leído casi nada de una serie de trabajos que son atrapantes, plantea que la pandemia pone a la humanidad en una “encrucijada civilizatoria”.

Parece un concepto impactante y hasta exagerado a simple vista. Pero hay temas para prestar atención en sus ideas, muchos de los cuáles nos van a ayudar a redefinir qué políticas públicas aplicaremos en cada una de las áreas de aquí hasta que termine la gestión.

Lo primero que Svampa dice refiriendo a Hobbes es que la pandemia nos deja “un regreso del Estado, un Leviatán sanitario”. En esa descripción, restalta el “éxito” sanitario de los estados más autoritarios, como los asiáticos, ayudados por la big data y la propia idiosincrasia de los individuos.

“El Estado vuelve de la mano de la intervención social a contramano de los consejos de las últimas tres décadas neoliberales”. Claramente en la Argentina la red de contención social post 2001 hace que vivamos en paz social aún con los escandalosos números actuales de desigualdad, pobreza e indigencia. Lo que sí queda claro es que la intervención social del Estado se consolidará definitivamente tras la pandemia o de triunfar una vez más el neoliberalismo asistiremos a un colapso social de consecuencias imprevisibles. Por supuesto, esa intervención social como dato angular del rol del Estado sea cual fuere el estamento, no puede estar fuera de nuestras definiciones políticas como gestión municipalen los próximos 39 meses.

En el contexto de la justicia social de la que los integrantes de este gobierno estamos convencidos como uno de los valores supremos, se van a profundizar temas que ya son de agenda pero en los que aún tenemos mucho terreno por conquistar. Uno fundamental es el ambiental. Svampa propone “ir a un horizonte nuevo que implique articulación entre justicia social y justicia ambiental, porque la próxima crisis es de colapso climático”.

Desde la secretaría de Planeamiento que conduce Gastón Renda se viene trabajando y advirtiendo: si hay una lluvia muy persistente, sudestada y corte de luz a la vez, Viedma puede terminar en una tragedia de características similares a lo que ocurrió en La Plata en 2013. Ni hablar de la amenaza de por sí que implican el río y el mar y sus constantes alzas de niveles producto del calentamiento global o el clima norpatagónico. Por eso, en la definición de las políticas de obras públicas no pueden quedar afuera estos grandes temas que son nada más y nada menos que la preparación de la ciudad para las próximas grandes catástrofes que vemos hoy tan distópicas como si de coronavirus hubiéramos hablado hace un año.

En ese sentido, entre la futura inauguración de la planta de tratamiento de líquidos cloacales con vuelco cero al río, el programa de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos  y una activa política de limpiar Viedma como habíamos planificado y anunciado, debemos hacer del Estado Municipal el principal impulsor del cuidado del ambiente en la región, respondiendo a los discursos neoliberales de ONGs y vecinos voluntariosos que miran al Estado como el enemigo a vencer. Acá no tenemos fracking, no tenemos minería. Viedma deberá venderse en los próximos años, incluso desde el punto de vista turístico, como el vergel de la Patagonia, y algo de eso ya empezó a verse la semana pasada con la agenda verde que encaró el Estado Municipal.

Ese Estado activo, director de las políticas públicas, contenedor de la agregación de las demandas sociales quedó hartamente demostrado en la gestión de la pandemia que vino haciendo PedroPesatti en términos públicos y el gabinete en el territorio.

Hay un concepto fundamental que en lo personal no alcancé a dimensionar, pero que el intendente lo planteó desde la creación de la subsecretaría de “Protección” Ciudadana para profundizar en ese rol estatal pero a la vez comunitario, del paradigma del cuidado. “El cuidado es respeto, complementariedad, reciprocidad. El ser humano no es alguien autónomo, sino que depende de los otros, del vínculo con la naturaleza. Una ecodependencia para sobrevivir”, dice Svampa. Más claro, imposible. El paradigma del cuidado es un norte en el que afianzarnos y desde el cual definir políticas públicas.

Debemos grabarnos lo estrecho de la relación entre salud, ambiente y cuidado.

Para cerrar, un tema que viene apareciendo con frecuencia en publicaciones científicas y que se han popularizado con esto de la pandemia es el del desarrollo productivo. Se avecina el debate  de la producción y distribución de bienes fuera de la lógica de las megalópolis, a pequeña y mediana escala. En el Valle Inferior contamos con grandes oportunidades en ese esquema, con el Idevi, la posibilidad de radicación de pequeñas industrias de procesamiento y envasado, Fridevi, mataderos municipales, huertas orgánicas, etcétera, siempre en torno de un ambiente y una comunidad cuidados, con planificación municipal.

Juan Gorosito

Secretario de Cultura y Deportes de la Municipalidad de Viedma

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