Falleció el artista Carlos Regazzoni, quien tuvo un polémico paso por Viedma en el 2005

carlos regazzoni

Foto diario Río Negro

A los 76 años murió el artista argentino Carlos Regazzoni, en el Hospital Italiano de la ciudad de Buenos Aires, donde estaba internado producto de una enfermedad con la que venía luchando los últimos meses.

En redes sociales, su hijo, el médico y político (ex titular del PAMI) Carlos Javier Regazzoni, confirmó la noticia con un texto corto, pero sentido: “Se nos fue un grande! Abrazo Pa!”

El escultor y pintor, padre de 7 hijos, nació en Comodoro Rivadavia en 1943, para luego afincarse en Longchamps en Almirante Brown, provincia de Buenos Aires. Además, vivió en Francia, donde se hizo conocido gracias a al filme El Hábitat del Gato Viejo, del cineasta galo Franck Joseph.

El creador se destacó por su “arte de la chatarra”, a partir de la cual recuperaba piezas en desuso de los ferrocarriles para convertirlas en esculturas de diferentes tamaños. Gracias a esta técnica, fue contactado por la SNCF (Ferrocarriles de Francia), quienes le realizaron encargos que le permitieron hacerse un nombre en París desde su atelier en un hangar desafectado en el 18eme Arrondisment.

El proyecto que no pudo ser en Viedma

Regazzoni arribó a Viedma en mayo de 2005 para realizar las maquetas de un proyecto para esta ciudad, además de comenzar a ejecutar algunas esculturas gigantes con chatarra.

Para esto, convocó a artistas y personas en general que gusten de su obra y quieran colaborar en su realización a presentarse a los galpones donde funcionaba la empresa textil Lahusen, en el parque industrial. Por otra parte, también solicitó a los vecinos a que colaboren con chatarra, envases plásticos, latas, hierros, maderas, la materia prima de sus creaciones.

La idea era que Regazzoni realice las primeras obras de un ambicioso proyecto denominado "Circuito de las Artes", que se extendería desde el puente Villarino hasta el Ferrocarretero y continuaría hacia la estación de trenes. Este proyecto estaba formulado para que participen artistas locales y de otras ciudades, permitiendo fortalecer la identidad de la capital provincial.

El punto central de este circuito sería un polo cultural ubicado en las cercanías del Puente Ferrocarretero.

Regazzoni había denominado a su proyecto "Sol Negro", una iniciativa destinada a toda la Patagonia, basada en la conjunción de dos elementos que caracterizan a la región: el sol, que simboliza además los paisajes únicos en el mundo, y el petróleo.

La iniciativa, impulsada por el entonces intendente Jorge Ferreira, fue llevada al Concejo Deliberante por el edil (y actual Jefe comunal) Pedro Pesatti, quien ´se había reunido con el artista, precio a una sesión.

Pesatti describió la propuesta de Regazzoni y señaló: “De lo que no tengo dudas que es una iniciativa importante, como cualquier otra que pueda surgir en el ámbito de las artes que tengan como objetivo poner en valor algunas cuestiones que hacen a nuestras improntas culturales”.

Sin embargo, el proyecto del controvertido artista nunca se llevó a cabo. Prácticamente desapareció de un día para el otro, luego de protagonizar algunas escenas polémicas con diferentes vecinos y algunos periodistas.

Sobre las primeras críticas al proyecto, Regazzoni decía que “a los artistas locales les falta energía, pero yo no tengo la culpa” y se quejaba porque muchos “están trabajando conmigo sin cobrar un puto peso, lo que es una injusticia, porque en el mundo mercantilista todos cobran y los únicos idiotas que no pueden cobrar son los artistas”.

“Este es un pueblo que no tiene industrias y seamos realistas, acá no para nadie. Tiene unas playas de la gran puta, pero yo las veo vacías. No hay turismo, pasan de un lado para otro, pero acá no para nadie. Y bueno, esta es una oportunidad para que exista en el mapa”, señalaba el hombre de las artes.

Algunas semanas después el proyecto caía en un vacío insalvable. Los artistas locales que se sumaron decidieron abandonar el plan. Molestos y desilusionados se cansaron del maltrato del hombre y su equipo de colaboradores, casi todos extranjeros.

Los aportes gestionados no se usaron y simplemente desaparecieron. De la promesa nada se cumplió. No hubo esculturas, mucho menos escuela de arte. Sólo se acumuló chatarra y más chatarra.

Regazzoni dejó Viedma con una fuerte pelea con Ferreira. Hubo críticas cruzadas y promesas de nunca más volver.

Años después, en una entrevista que le efectuaron en un medio de Balcarce (donde tampoco desarrollo un proyecto similar), dijo que “acá es evidente que hay un pueblo conservador que tiene mucho poder, más poder que el intendente, más poder que el Concejo. Y unidos ellos dicen cualquier cosa. Dicen que yo puteaba a la gente hace un mes, ahora que quise encerrar a dos pibes vandálicos que hinchaban las pelotas acá con piedras, y yo los saqué corriendo con un grito, y de eso tengo testigos. Todas pelotudeces”. Respecto de su experiencia en otras localidades de la provincia de Buenos Aires dijo que “algo parecido pasó en General Lamadrid, en Azul, en Viedma”.

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