“Es tiempo de empatía y solidaridad, no de persecuciones y tiranía”

adrian casadei

La emergencia nos pega donde más duele, nos separa de nuestros afectos, nos atemoriza, nos hace vulnerables y nos enfrenta con nuestros peores fantasmas. También, como ya han dicho filósofos, escritores y sociólogos hace emerger lo más miserable de las personalidades. Lo dijo Albert Camus, mucho antes de estos tiempos de Coronavirus: “lo peor de la peste no es que mata a los cuerpos sino que desnuda las almas y ese espectáculo puede ser horroroso”, sentenció hace más de 70 años en su libro “La peste”.

El intendente municipal, en su nuevo rol de sheriff del condado, junto a los ediles de su partido y parte de su gabinete parecen pretender seguir a pie juntillas aquella máxima del francés.
De esa caza de brujas, destinada a sus adversarios políticos, terminó siendo víctima nuestro revisor de Cuentas, electo por los sanantonienses y de ejemplar conducta en la comunidad, Omar El Hossen con quienes los concejales del bloque del Frente de Todos, el legislador Luis Noale y la Unidad Básica local nos solidarizamos fuertemente por los ataques recibidos.

Omar y su familia fueron objeto de una catarata de agresiones por los medios y por la comunicación oficial desde el Municipio local por no haber hecho más que lo haría cualquiera con toda la libertad que la constitución y las leyes avalan, y en cumplimiento pleno de las normativas vigentes.

Ni más ni menos que buscar a su hermana, que es oriunda de nuestra localidad, y residente aquí buena parte del año, quien  llegó en un vehículo hasta la rotonda “Carlos Soria” y pretendía alojarse en su casa familiar cumpliendo con el aislamiento social y preventivo obligatorio que rige para toda persona que intenta volver a su ciudad desde los sitios en los que se desempeña laboralmente.

En momentos en que la gobernadora parece haber entendido la situación y habilitó el programa “Volver a casa”, el gobierno nacional hizo lo propio con la repatriación de personas que quedaron varadas en otras latitudes y en cada municipio se ha permitido el regreso a sus lugares de residencia de ciudadanos a los que la pandemia los tomó lejos de sus afectos.

Sorprende la actitud de nuestros gobernantes, carentes de empatía, alejados de la realidad, constituidos en tiranos que eligen quién circula y quién no. El intendente habilita a ingresar a algunos trabajadores amigos, el delegado de Las Grutas promete gestiones para que accedan sus conocidos, y según la cara del cliente, hacen funcionar discrecionalmente un retén que es flexible con los propios pero rígido con los que no pertenecen al espacio del jefe comunal.

No reparan en que la familia de Omar El Hossen está en la localidad, que su hermana enfrentó la primera parte de esta cuarentena en otra provincia hasta que sintió la necesidad de reunirse con los suyos, como cualquier vecino al que podría pasarle la misma situación. Nunca se intentó vulnerar las normas sino acogerse a lo establecido a nivel nacional, siguiendo a rajatabla el aislamiento si fuera necesario.

Sin embargo, el intendente acompañado por sus concejales y el asesor letrado que repentinamente parece haberse despertado de su larga siesta amenazan con denuncias y acusaciones y le piden la renuncia al funcionario electo por el pueblo, de manera irresponsable y sobreactuada.

Será quizás para utilizar esta coyuntura para evitar dar explicaciones sobre el cheque duplicado acerca del cual estaba trabajando el propio Omar y se disponía a exigir fuertemente respuestas a la administración municipal o para tapar la repercusión negativa que en los últimos días tuvieron los audios  agresivos del delegado Carassale.

No son tiempos para la persecución y las divisiones, no es momento de caza de brujas y de provocar diferencias entre los vecinos, pedimos a las autoridades municipales que hagan primar la racionalidad y eviten usar mezquinamente esta grave contingencia que atraviesa el país y el mundo para sacar réditos políticos.

El solicitamos al jefe comunal que se baje del monumento ecuestre al que parece subido y atienda las necesidades económicas y sociales que golpean a la localidad, que utilice su poder en lugar de para castigar a los propios vecinos, para requerirle a su gobierno provincial que avance con la obra del hospital de Las Grutas y dote al de San Antonio de todos los insumos necesarios para que los trabajadores pueden atender a los potenciales infectados.

Es tiempo de humildad y de apertura, de dejar de lado las ambiciones políticas y el revanchismo, de pensar en el conjunto y ser empáticos, no de pretender erigirse en dueños y señores y recurrir a lo más bajo de nuestros instintos apelando a los mercenarios de siempre, que agazapados aguardan la oportunidad para generar cismas entre los vecinos sanantonienses, grutenses y portuarios.

Partido Justicialista San Antonio Oeste

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